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jueves, 26 de enero de 2012

DICTADURA: LAS COSAS POR SU NOMBRE



 
   
Santiago de Chile, 5 de enero de 2012

Señor Harald Beyer Ministro de Educación Presente
Señor Ministro:
Nos dirigimos a usted a raíz de la información dada a conocer el 4 de enero de 2012 por el diario electrónico El Dínamo, según la cual la propuesta emanada de la Unidad de Currículum y Evaluación del ministerio que usted ahora dirige y que aprobara el Consejo Nacional de Educación (CNED) en su sesión del 9 de diciembre de 2011, ha erradicado el concepto de "dictadura militar" de los ejes temáticos de Historia para sexto básico. Como ciudadanas y ciudadanos chilenos, nos dirigimos a usted para solicitarle que considere dejar sin efecto la eliminación de las bases curriculares de nuestro sistema escolar del concepto que más adecuadamente define al régimen existente en nuestro país entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990: dictadura. En las ciencias sociales y la historia de nuestra época, existe un amplio acuerdo en llamar dictadura a una forma altamente opresiva y arbitraria de gobierno, establecida y conservada por la fuerza o la intimidación, que permite a una persona o grupo monopolizar el poder político en detrimento de la sociedad en general. El golpe de Estado de 1973 estableció durante cerca de 17 años un régimen político cuyo carácter dictatorial es absurdo negar. Los jefes militares tomaron el poder por la fuerza, instalando al Comandante en Jefe del Ejército a la cabeza del gobierno, el cual se ejerció permanentemente bajo estados de excepción que suprimieron o restringieron severamente los derechos y libertades de la ciudadanía. Las instituciones representativas de la República que descansaban sobre los principios de soberanía popular y pluralismo fueron suprimidas de modo brutal e inmediato, sustituyéndose el Congreso Nacional por una Junta Militar que se atribuyó facultades no sólo legislativas sino constituyentes. Los partidos políticos fueron proscritos o puestos en receso, persiguiéndose con ilimitada crueldad -incluyendo la tortura y el exterminio de miles de prisioneros indefensos- a quienes intentaron reconstruirlos en la clandestinidad. Las organizaciones de la sociedad civil fueron suprimidas o puestas bajo estrecho control, al igual que los medios de comunicación. Para vigilar y castigar se creó una policía política militarizada -la DINA y luego la CNI - que ejecutó sus actividades por encima de toda legalidad y ética. Erradicar de las bases curriculares de la enseñanza de la historia el concepto de dictadura para denominar a un régimen de esas características, constituye un desatino mayúsculo. Desde el punto de vista del conocimiento del mundo contemporáneo, impide que los estudiantes identifiquen qué es una dictadura y puedan distinguirla de una democracia, lo que perjudica asimismo su formación ciudadana. Esta formación también es dañada por el negacionismo contenido en la propuesta de la Unidad de Curriculum y Evaluación que el Consejo Nacional de Educación aprobara inadvertidamente. La historia reciente del país ha dado lugar a diversas e incluso encontradas visiones que han logrado y deben seguir logrando tener cabida en la enseñanza de la historia en nuestro sistema escolar. Lo que no puede tener cabida es la negación o la banalización en el Curriculum de una realidad tan evidente y dolorosa como la existencia de una dictadura en Chile entre 1973 y 1990. Atentamente.

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