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miércoles, 4 de abril de 2012

Jóvenes Comunistas Recibieron Reconocimiento Chilenos en Festejos por los 50 años de la UJC



La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba confirió reconocimientos a figuras y organizaciones destacadas en el trabajo a favor de ese grupo generacional, cuando se cumple hoy medio siglo de su creación. La medalla conmemorativa 50 aniversario de la UJC se otorgó a los cinco héroes cubanos,  encarcelados en 1998 en Estados Unidos. Asimismo la distinción se entregó a las Juventudes Comunistas Chilenas, por su contribución en  la lucha contra la dictadura. Su secretaria general, Karol Cariola, recibió la distinción, en el acto realizado en la Universidad de Ciencias Informáticas.


La entrega del reconocimiento a la institución homóloga del país suramericano destaca el papel desempeñado por esta en momentos significativos de la historia chilena, fundamentalmente luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet que en 1973 derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende.

De acuerdo con dirigentes de la UJC, en el transcurso del año más de medio centenar de organizaciones de diversas naciones recibirán la distinción conmemorativa.

Durante la actividad de entrega se hizo pública una carta enviada a los jóvenes cubanos por Antonio Guerrero, quien junto a Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino y René González, fue condenado a injustas penas en Estados Unidos.

El momento actual que vive nuestra Revolución y la compleja situación por la que atraviesa el mundo pone en sus manos una altísima responsabilidad, expresa el texto leído por su hijo mayor, Toni.

Por una parte, hoy más que nunca se requiere defender nuestra obra socialista y todos los valores de dignidad y justicia que ella ha sembrado; y por la otra, es impostergable la lucha por un mundo mejor de paz y hermandad, considera.

En nombre de los Cinco, como son reconocidos internacionalmente, Guerrero expresó a la juventud cubana que el futuro del país está en sus manos, por lo que “todos confiamos en ustedes y sabemos que sus combativas organizaciones celebrarán muchos aniversarios más y un día estaremos allí para compartir la alegría y las nuevas tareas”.

Karol Cariola

De privilegio y honor calificó Karol Cariola, secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC), poder festejar junto a las nuevas generaciones de cubanos los 50 abriles de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Karol llegó a La Habana, al frente de una delegación de las JJCC o la Jota, como también se conoce al ala juvenil del Partido Comunista de Chile, que inició un amplio programa de visitas a universidades y contactos con estudiantes y jóvenes cubanos.

Los festejos por el cuatro de abril, fecha de cumpleaños de la vanguardia política de la juventud cubana y de la Organización de Pioneros José Martí, ocupan un lugar destacado en la agenda.

La dirigente juvenil chilena dijo sentirse orgullosa y feliz de ser parte de esta representación de la Jota a tan importante conmemoración.

Hablamos de medio siglo de vida de una organización realmente protagonista, siempre a la vanguardia en el proceso de construcción de un proyecto social como el de Cuba, referente imprescindible para cuantos luchamos por un mundo mejor y

un futuro digno para nuestros pueblos, destacó.

La secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile aseguró que este viaje tiene, ante todo, el propósito de ratificar la “solidaridad absoluta y de siempre con Cuba, su pueblo, la Revolución y esa organización hermana que es la

UJC”.

Significó que tanto para ella, como para Camila Vallejo, miembro del Ejecutivo de las JJCC y de esta delegación, esta segunda visita a la Isla resulta muy importante, sobre todo después de las intensas jornadas de lucha del movimiento estudiantil chileno en 2011, por una educación pública gratuita y de calidad.

En aquellos meses de incesante combate, el ejemplo de Cuba siempre estuvo presente, expresó Karol.

Conocer más de la obra educacional de la Revolución y de un sistema de enseñanza realmente admirable, es muy importante y útil, significó, tras un encuentro con el Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria.

Cuando pensamos qué queremos y cómo construir ese nuevo sistema de educación que Chile necesita, el modelo cubano está siempre en los debates, como un ejemplo a seguir, aunque sin calcos, por supuesto, ya que cada país tiene sus propias realidades, enfatizó.

Estamos construyendo nuestro proceso “con sabor a chicha y empanada”, como decía el inolvidable líder comunista chileno Luis Corvalán, destacó la joven, y reflexionó que la batalla por librar en busca de un Chile nuevo es contra el mercado, y no sólo en el tema de educación, sino toda la arquitectura del modelo neoliberal impuesto.

Camila Vallejo

“La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ha invitado a una delegación de las Juventudes Comunistas de Chile a las actividades de conmemoración por su 50° aniversario. Formo parte de esta delegación y espero aprovechar este viaje para también realizar intercambios y diálogos con los estudiantes de un país que destaca por sus altos estándares de calidad de una educación que es pública y gratuita.

Tendré la oportunidad de poder reunirme con dirigentes estudiantiles de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) y de nuestra organización hermana la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), así como también recorrer distintas campus universitarios donde se organizarán foros y debates para poder intercambiar las experiencias del movimiento estudiantil chileno y el cubano.

Sin embargo, ya se empieza a percibir en el ambiente del debate público nacional ácidas críticas por haber aceptado esta invitación. Los mismos sectores que no han criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar reunirse con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes comunistas haremos a la isla.

Es por esto que quisiera compartir esta reflexión sobre lo paradójico que resulta el discurso de quienes critican con tanta rabia a Cuba o a quienes sienten cariño y respeto por ella, pero que por otro lado, justifican inaceptables prácticas y desigualdades que día a día transcurren en nuestro país, o incluso en el mundo entero debido a las guerras, el hambre, la explotación, la violación a los derechos humanos y un sin fin de consecuencias de la deshumanización que ha producido y sigue produciendo el sistema capitalista y determinados agentes del imperialismo estadounidense.

Lo primero que quiero señalar es que no es primera vez que visito Cuba. Viajé junto a unos amigos el verano del 2009, para conocer la isla en el contexto del 50° aniversario de la revolución popular que derrocó la cruel dictadura de Batista. Gracias al contacto con amigos chilenos (que estudian becados por el Gobierno cubano junto a jóvenes de todo el continente que probablemente no hubieran podido tener acceso a una buena educación en sus respectivos países debido a una formación pensada para la élite, cuyos altos costos privan a los sectores populares de lo que debiese ser su derecho) pudimos salirnos del circuito turístico y empaparnos de la cultura cubana cotidiana, sorprendiéndonos continuamente de las particularidades culturales, políticos y sociales que hacen tan difícil comparar a la ligera a ese país con el nuestro.

Conocí a un pueblo sumamente culto, dispuesto a conversar y discutir de manera permanente los problemas de su sociedad, con un acceso a la cultura, la educación, la salud y el deporte envidiable. La sociedad cubana no vive el drama que viven muchos países como el nuestro de la inseguridad ciudadana. La delincuencia es prácticamente inexistente y hay una ausencia de los hechos de violencia que de cuanto en cuanto estremecen a nuestra sociedad, debido a los nichos de marginalidad que nuestro sistema económico y social es incapaz de erradicar.

Se habla mucho de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy impresionada de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica policial cubana con la chilena. No vi en ningún momento un Guanaco, un Zorrillo o gases lacrimógenos, vi a la policía circulando por las ciudades solo con su uniforme, sin cascos ni armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica, tanto del Estado como del conjunto de la sociedad, está a años luz de la represión que vivió el movimiento estudiantil el año pasado o la que dejó en la región de Aysén a compatriotas con graves lesiones de por vida. Ese tipo de prácticas simplemente serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas, un pueblo que ha hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la injusticia difícilmente se dejaría acallar con instrumentos represivos.

¿Con esto digo que la sociedad cubana es perfecta o que Chile debería iniciar un proceso para parecerse a la realidad cubana? Por supuesto que no. Tampoco quiero ocultar con estas palabras el legítimo descontento que tienen ciertos sectores de la sociedad cubana con su sistema político-social. Tuvimos la oportunidad de escuchar críticas en nuestra estancia en la isla, pero bien distintas a las que se suelen verter acá sacadas de contexto. Conocimos muchos cubanos que aspiran a perfeccionar el socialismo para hacerlo atingente a las nuevas necesidades, que canalizan sus inquietudes a través de instrumentos democráticos para nosotros desconocidos, como la fuerte red de organizaciones sociales, reuniones de rendición de cuentas e instancias consultivas, donde en los últimos años se han dado una serie de discuciones que han llevado a una actualización del modelo encabezada por el gobierno. Algo que es obviado de manera deliberada por quienes hablan de disidencia, solo para resaltar a los sectores alineados con quienes atacan coninuamente el camino que llevan construyendo los cubanos desde hace décadas en contra de los ataques y restricciones de importantes potencias. Nosotros queremos conocer mas de cerca esta realidad, sabemos que es un debate cotidiano en la isla, que no necesita de los medios alternativos que hechan de menos quienes hablan de falta de espacios, porque se da a todo nivel sin tapujos.

Ni Cuba es una sociedad perfecta, ni Chile tiene porque seguir su camino. Los chilenos debemos desarrollar un camino propio para superar la desigualdad, la falta de derecho, la carencia de espacios democráticos y participativos e ir abriéndonos camino hacia la conquista de nuestra soberanía política, económica e intelectual. Todo esto en consideración de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia nacional. Ejemplo de esto, es que los amplios sectores de izquierda que valoran la experiencia cubana, siempre hemos apostado en Chile por un camino de amplias convergencias sociales y políticas dentro de un régimen multipartidista.

Espero con estas palabras que el debate que empieza a surgir sobre nuestro viaje a la isla no se contamine con malintencionadas desinformaciones que deforman la realidad de la sociedad cubana. Y, por el contrario, pueda ser esta una oportunidad de generar intercambios más profundos e ir generando aprendizajes para que nuestras sociedades avancen en consolidar derechos sociales, en un ambiente democrático participativo, de defensa de la soberanía nacional y con valores como la solidaridad, el respeto en la diferencia y el principio de autodeterminación de los pueblos”, concluyó Camila Vallejo.

http://www.diarioreddigital.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=6915%3Ajovenes-comunistas-recibieron-reconocimiento-chilenos-en-festejos-por-los-50-anos-de-la-ujc-&catid=35%3Apolitica&Itemid=55

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