Questions? Feedback? powered by Olark live chat software

viernes, 30 de marzo de 2012

El camino es la unidad, la movilización y la autodefensa



Debemos ponernos a la altura del período histórico que vivimos
Las experiencias de un año de lucha muestran que el movimiento estudiantil ha logrado avanzar en las tres “A”: Autonomía, autogestión y autoeducación, pilares para seguir profundizando la movilización de todo el pueblo.
Es complejo intentar un balance de las luchas de un año cuando se hace en el trayecto de la coyuntura misma, como es difícil hacer un análisis de lo ocurrido pues éste se enmarca dentro de un período de hechos que obliga a construir una mirada popular del período que recientemente dejamos atrás. El objetivo de un balance aproximado es, entonces, alimentar de forma escueta y con algunos elementos que construimos colectivamente en laAsamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, de la que fui vocero durante el 2011.
Como organización partimos el año con un potencial revolucionario tremendo, pero con la principal necesidad (y obligación) de toda organización estudiantil de acumular un número importante de liceos, estudiantes de base y dirigentes (que por cierto representan la denominada por nosotros fuerza social revolucionaria) con disponibilidad a movilizarse; y mucho más que eso, con disponibilidad de combate, de lucha y de motivación hacia más estudiantes que pudieran traducirse en la apertura a nuevos liceos y asambleas de estudiantes dispuestos a movilizarse.
Esto estuvo precedido, primero, por un arduo trabajo de bases realizado sobre todo durante el año 2010 ,y segundo, por un temprano trabajo que realizamos en los meses de diciembre, enero y febrero del 2011, durante el período de vacaciones escolares. Un grupo de no más de cincuenta compañeros y compañeras trabajamos esos meses para construir organización estudiantil y autoeducación, mientras paralelamente también reconstruimos lazos con algunos actuales dirigentes, sobre todo del sur del país que fueron, sumados a la Región Metropolitana, los más movilizados durante el año anterior.
Con todo este trabajo avanzado nos encaminamos a empezar el 2011, pues sabemos que el “mambo” (1) empieza paralelamente al inicio del año escolar. Comenzamos a mediados de marzo con un número cercano a los veinte liceos, para ir escalando progresivamente, hasta que ya en la segunda quincena de abril teníamos a unos 35 liceos coordinados, y con una muy relevante participación de estudiantes independientes. Tras una amplia y democrática discusión llamamos a la primera movilización del año (a la que, por cierto, los universitarios nos respondieron con una contra-movilización en disputa de la conducción del movimiento).
Es muy inusual que en la primera movilización del movimiento estudiantil se presenten cuatro mil estudiantes, y además de manera espontánea se realice la toma de una radio emisora, sumado a las cerca de cuatro horas de combate que los estudiantes libraron contra la policía antimotines o fuerzas especiales. Fueron estos tres elementos los que nos ayudaron de forma muy rápida a construir un análisis de la coyuntura y también pregonar como se veían venir las siguientes jornadas. No nos equivocamos, porque fueron esos tres elementos los que caracterizaron al movimiento social o popular, como lo llamamos a los que no creemos en los términos postmodernistas como “la ciudadanía o el movimiento ciudadano”.
LAS TRES A
Por el lado político, lo más destacable fueron, las que como perfectamente las caracterizó la Opech (2), las tres A del movimiento estudiantil: Autonomía, autogestión y autoorganización. Autonomía, pues ante la ausencia y necesidad de un referente político representativo y popular, los estudiantes han sido enfáticos en no plegarse en masa a ninguna organización política tradicional. La autogestión es un proceso que se construyó -y se sigue construyendo- ante la necesidad de organizarse en cualquier espacio, y preponderantemente ante la necesidad de hacer sustentable una toma, por ejemplo, un espacio de construcción político y social que en un principio se sustentó exclusivamente con el apoyo del pueblo, pero que gracias a la iniciativa del estudiantado, se autogestionó por medio de ventas, actividades culturales con aportes voluntarios, trueques, etc.
La autogestión se desarrolló a tal grado que algunos colegios, como el Liceo Manuel Barros Borgoño o elA-90 de San Miguel (3), llegaron inclusive a efectuar actividades académicas con profesores que decidieron considerar éstas dentro del año académico de los respectivos establecimientos educacionales.
Las experiencias anteriores van estrechamente ligadas con la última “A”, la autoeducación; se trata de un proceso en el que los estudiantes y el pueblo movilizado experimentaron de manera muy fehaciente dentro de diversos espacios (los estudiantes secundarios dentro de sus tomas lo experimentaron mejor que nadie) que tiene que ver con la convivencia entre compañeros, con una comunidad autoformada y no impuesta por nadie, con la necesidad de aprender diversas técnicas para sustentar una toma, la creación de colectivos estudiantiles, de grupos de estudio, la formación de un criterio político-social, y hasta el estudio personal o grupal de la filosofía política y económica dentro de las tomas; todo esto formó parte del importante proceso de autoeducación que experimentamos como secundarios.
Estas vivencias, experiencias y análisis político son parte sustancial de cualquier balance que se haga de las luchas del 2011.
NUESTRAS PERSPECTIVAS
Quedan aún tareas pendientes y un largo camino por recorrer. Vemos diferentes tácticas y diferentes maniobras para hacer frente el año que se viene por delante. Como secundarios tenemos una misión clara: una de las tareas fundamentales que se nos plantea, es avanzar hacia la unidad de nuestro sector.
Para concretar la unión real del campo popular la primera tarea es superar nuestras diferencias entre estudiantes secundarios, tarea que se facilita mucho más cuando los partidos políticos tradicionales quedan al margen de la discusión. Otra tarea pendiente, en la que podemos tener incidencia, tanto en nuestro rol de estudiantes como desde nuestro rol de hijos es, sin duda alguna, la de promover activamente la organización de los trabajadores.
El año pasado, con una visión muy reducida de lo que sería el movimiento popular en las calles, instamos a nuestros padres a movilizarse, como apoderados y como pobladores; hoy urge más que nunca que los trabajadores paralicen sus labores productivas, tal como lo han hecho los trabajadores portuarios (4), advirtiéndole al Gobierno sobre la reducción salarial que sufriría su gremio.
Tarea crucial y pendiente también es la unidad de la izquierda revolucionaria existente. Conocida es la división que ha sufrido la tan vapuleada izquierda, que luego de la separación, fragmentación o disolución de los partidos revolucionarios, se volcó por completo a buscar una estrategia para superar el reflujo, primero como sectores aislados y marginados numéricamente, y luego exclusivamente con los militantes y sin escuchar la voz del resto de los explotados, el pueblo común y corriente.
Urge reformar nuestra visión de la política, abandonar las maquinarias políticas y seguir avanzando en la estrategia que se ha mostrado sobre todo en el último tiempo como la más efectiva para la organización entre los explotados, el uso y la promoción del modelo asambleísta para organizarnos con la gente en cualquier rol social, en los sindicatos, en federaciones, en las poblaciones, o en los liceos. Es hora de abandonar el viejo modelo electoral y supuestamente representativo que reproducen organizaciones trascendentales para la lucha social, como la CUT o el Colegio de Profesores (que por cierto desde la palestra política que poseen sus principales rostros y dirigentes critican el sistema binominal y lo reproducen dentro de sus organizaciones). Los cargos de representación deben seguir siendo revocables durante este año, debe ser la demanda y soberanía popular la que en cualquier momento elija a sus voceros, pues el conjunto del pueblo posee una madurez política que le permite tener voceros y no dirigentes.
Debemos seguir promoviendo la organización territorial y poblacional, aprovechar las únicas oportunidades organizativas que nos van quedando. En los últimos días hemos visto una fuerte e insaciable rebelión popular en Aysén que muestra el camino que debemos seguir: la movilización popular, la unidad incondicional y la autodefensa, pues resultan indispensables para enfrentar los nuevos procesos sociales que se aproximan.
Este período histórico de rearme y reorganización de los explotados debe ser enfrentado con la más alta cantidad de unidad posible, pues no serán grupúsculos pequeños que pregonan la representación del pueblo los que triunfen en la lucha por una sociedad más justa. Todos los explotados, en conjunto, seremos los que alcancemos nuestros objetivos en las luchas sociales del porvenir.
NOTAS
1. Mambo es un término juvenil que hace referencia a la movilización o a la confrontación directa contra carabineros y la represión.
2. Observatorio de Políticas Educativas de Chile www.opech.cl
3. Para interiorizarse más acerca de estas experiencias consultar el libro ‘’Trazas de utopía’’, Editorial Quimantú, enero 2012
4. En relación al paro de la Unión Portuaria de Chile y en énfasis a la experiencia a la Unión Portuaria del Bío Bío.
Por Alfredo Vielma
Vocero nacional de Aces Chile 2011.
Marzo 2012

http://www.elciudadano.cl/2012/03/30/50426/el-camino-es-la-unidad-la-movilizacion-y-la-autodefensa/?utm_medium=twitter&utm_source=twitterfeed

Eugenio Díaz renunció a la CNA


Por : Gregorio Riquelme y Juan Andrés Guzmán en Actualidad y EntrevistasPublicado: 30.03.2012
TRAS FUERTE PRESIÓN DEL MINISTRO BEYER:portada-beyer
Las investigaciones de la Contraloría y la Fiscalía Oriente, más el duro emplazamiento público que le formularon el ministro de Educación y el rector de la UDP Carlos Peña fueron demasiada presión para el ex presidente de la CNA, Eugenio Díaz Corvalán, quien terminó renunciando al organismo encargado de fiscalizar la calidad de las universidades. Los efectos de su contrato con la Universidad del Mar por $60 millones plantea dudas sobre las acreditaciones de la CNA y fuerza al ministro a generar normas más duras para controlar a este organismo y a las universidades que se acreditan.
Eugenio Díaz Corvalán, el consejero de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) investigado por la Contraloría por un contrato de honorarios que firmó con la Universidad del Mar para su acreditación siendo presidente en ejercicio de ese organismo, renunció a la CNA. La decisión que se conoció hoy, la tomó el miércoles pasado tras las declaraciones efectuadas por el ministro Harald Beyer, quien ante la gravedad de los hechos en que se ha visto involucrado Díaz, afirmó: “La opinión oficial del ministerio es que nos gustaría que Eugenio Díaz renunciara a la CNA”.
Según publicó CIPER ayer, Eugenio Díaz había decidido sólo suspender su asistencia a las reuniones. Así lo confirmó el actual presidente de ese organismo Iñigo Díaz.
Pero la presión sobre el consejero no cedió. Una muestra fueron las declaraciones del rector de la UDP, Carlos Peña quien dijo a CIPER que las universidades privadas que lo eligieron debían pedirle la renuncia “por haberse puesto en una posición objetivamente incompatible con el cargo público para el que fue electo”.
Las duras declaraciones en contra de Díaz se deben al contrato que este consejero firmó en 2011 con la Universidad del Mar para acreditarla. CIPER dio a conocer este documento y su efecto directo en la credibilidad de ésta y otras acreditaciones otorgadas por la CNA -avaladas por la firma de Eugenio Díaz- en dos reportajes publicados en enero pasado (“Sistema de acreditación universitaria bajo sospecha” Parte I y Parte II). En ellos se mostraba que Díaz, siendo presidente de la CNA, participó en la acreditación de la Universidad del Mar 2010 y, semanas después, firmó un contrato de asesoría con esa institución para lograr que esa universidad volviera a acreditarse.
Según el contrato, si esa meta se conseguía, Díaz recibiría $ 60 millones. Una particularidad del acuerdo -que ha escandalizado a rectores y académicos consultados por CIPER- es la existencia de una bonificación por cada año de acreditación que Díaz lograra conseguir. Si la Universidad del Mar resultaba acreditada por dos años, él recibiría $15 millones extra; si lograba tres años, le pagarían $25 millones; si lograba cuatro años, $45 millones. El documento especifica que el pago sólo se efectuará “luego de que la resolución que concede la acreditación institucional a la universidad haya quedado firme o ejecutoriada, sin que pueda ser alterada”. (Ver contrato).
La revelación de lo que aparece como un mercado paralelo de acreditación universitaria sorprendió al ministerio en plena reformulación del sistema de acreditación de la educación superior en virtud de los severos y fundamentados cuestionamientos a la calidad de la educación que imparten decenas de universidades privadas así como institutos profesionales y centros de formación técnica. El cúmulo de irregularidades y operatoria del lucro en esa área le imponen hoy al ministro Beyer la tarea de establecer tanto normativas como altas exigencias en los instrumentos de fiscalización de la CNA y las universidades que el organismo acredita.
En ese cuadro, la permanencia de Eugenio Díaz en la CNA se estaba convirtiendo en un problema que podría afectar al conjunto de los consejeros y a las universidades que lo llevaron hasta esa importante posición. Basta recordar que en 2010, Eugenio Díaz condujo y participó en un proceso que terminó con la acreditación de TODAS las universidades e institutos profesionales que postularon al codiciado certificado que les abre el acceso al Crédito con Aval del Estado (CAE) para sus estudiantes. Hablamos de 16 universidades, 5 Centros de Formación Técnica y 10 Institutos Profesionales que recibieron el visto bueno de la CNA, una situación inédita y calificada de irregular por académicos consultados por CIPER.

¿FIN DEL PROBLEMA?

La renuncia de Eugenio Díaz está lejos de cerrar el capítulo que abrió su contrato con la Universidad del Mar. Son varios los actores principales del sistema universitario que piensan que la desidia de la propia CNA está en la primera línea de responsabilidad en la existencia de los conflictos de interés que hoy están sobre la mesa.
Para el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, la responsabilidad de la CNA estriba en que “a pesar de la evidencia y las reiteradas solicitudes e informes (el último de los cuales fue emitido por el Consejo Asesor Presidencial que creó el gobierno de Bachelet), la Comisión nunca ha regulado con claridad los conflictos de interés en que pudieren incurrir sus miembros, al extremo que hoy Eugenio Díaz puede decir, casi sin errar, que no ha transgredido regla alguna. El escándalo consiste entonces en que una función tan importante como la de esa Comisión se efectúa sin reglas o con reglas inexplicablemente laxas. ¿Qué puede explicar que un órgano encargado de supervisar la tarea universitaria sea, sin embargo, descuidado a la hora de formular reglas para si mismo?”.
Carlos Peña también critica el actuar de las autoridades del Ministerio de Educación de los distintos gobiernos, “entidad que nunca ha previsto –para la elección de representantes de las universidades privadas- un procedimiento que suponga previa deliberación y examen de los candidatos. La nominación de representantes está entregada a la más completa informalidad; sin plazos para la presentación de candidaturas y el previo examen de sus antecedentes”.
Las propias universidades privadas tienen una cuota de responsabilidad en esta situación, agrega Peña, pues “no han sabido generar un órgano de representación en el que, más allá de los simples intereses de las instituciones, se delibere acerca del interés general comprometido en la educación superior”.
“Es necesario que la CNA a la brevedad posible formule reglas relativas a los conflictos de interés de sus miembros y el Ministerio de Educación un procedimiento para que las universidades privadas adopten decisiones que sea compatible con los deberes públicos que la ley les confiere”, insiste el rector.

EL CANDIDATO DE LA MISTRAL

Según fuentes consultadas por CIPER Eugenio Díaz llegó a la CNA promovido por Alicia Romo, rectora de la Universidad Gabriela Mistral.
Así lo recuerdan quienes asistieron a la votación efectuada en diciembre de 2010 y donde las universidades privadas autónomas eligieron también al consejero Adolfo Arata. Las mismas fuentes agregan que dado que las universidades autónomas no tienen una orgánica establecida, las decisiones las terminan tomando un pequeño círculo, agrupado en la Corporación de Universidades Privadas, CUP. La entidad reúne a 14 casas de estudio entre las que destacan la Del Mar, las Américas, Autónoma, Pedro de Valdivia y Universidad Bernardo O`Higgins (UBO).
La voz cantante en la CUP la lleva la rectora de la Universidad Gabriela Mistral, Alicia Romo, quien pese a ser la dueña de una universidades que no es parte de ese círculo, es la rectora habitualmente consultada por la autoridad como representante de las autónomas por ser la universidad privada más antigua.
Una prueba del poder que ostenta Romo entre las universidades privadas se evidenció la semana pasada cuando ella y la CUP lograron recientemente imponer a sus candidatos en el directorio de la Comisión Ingresa: como consejero, Italo Giraudo, vicerrector de Administración y Finanzas de la Universidad del Pacífico; como suplente, Inés Aravena, secretaria general de la UBO. Ingresa es un organismo clave para el funcionamiento del negocio de la educación superior pues es la institución encargada de administrar el Crédito con Aval del Estado (CAE) que en 2010 entregó a las universidades privadas más de $60 mil 400 millones.
Un profesional que trabajó en la CNA durante más de un año y que asistió a las reuniones del consejo de ese organismo durante la presidencia de Eugenio Díaz, dice que éste tenía un fuerte vínculo con la Universidad Gabriela Mistral. Así relata uno de los tantos episodios que le tocó presenciar:
-Cuando la Universidad Gabriela Mistral habían iniciado su proceso de acreditación en la CNA, la rectora Alicia Romo invitó a los consejeros a tres almuerzos en su universidad. En una sesión del consejo, se les recordó a los integrantes que había un acuerdo de evitar contactos con instituciones en proceso de acreditación porque se podía teñir el proceso. Fue entonces que Eugenio Díaz dijo ante todos: “yo no voy a cumplir ese acuerdo, porque una de las funciones de promoción del presidente es acompañar a las instituciones”. Hubo un intenso debate entre los consejeros pero finalmente Díaz impuso su criterio y fue a los tres almuerzos. Lo mismo ocurrió con la Universidad del Mar con otra invitación. También hubo un fuerte debate que incluso subió de tono. Y terminó en lo mismo: Eugenio Díaz, indignado, hizo primar su autoridad y fue al convite”.
Los debates por los almuerzos con universidades en proceso de acreditación fueron confirmados por CIPER con otros consejeros. Gonzalo Zapata, ex secretario ejecutivo de la CNA, puntualizó a CIPER que ese fue un tema debatido entre los consejeros pues se estimaban que “las agencias deben mantener máxima independencia respecto de las universidades bajo su evaluación”. Y argumentó que lo que se buscaba para evitar los conflictos de interés era que el juicio de acreditación “se basara en la opinión de los pares evaluadores y de especialistas que han recogido y analizado los antecedentes con un protocolo conocido, y así impedir que influyan los prejuicios y las apreciaciones personales sobre las instituciones”. (Ver entrevista a Gonzalo Zapata)
CIPER intentó infructuosamente hablar con la rectora y dueña de la Universidad Gabriela Mistral para recoger su versión sobre su relación con Eugenio Díaz y su opinión sobre su renuncia a la CNA. Lo mismo ocurrió con la llamada que le hicimos a Eugenio Díaz, quien ayer nos cortó la comunicación.
Raúl Urrutia, actual secretario general de la U. del Mar:
“Jamás la dirección de la universidad del Mar debió haber hecho un contrato de esta naturaleza… es absolutamente impresentable”
Por Gregorio Riquelme.
Raúl Urrutia, ex presidente del Consejo de la Transparencia, es desde este año secretario general de la Universidad del Mar. Telefónicamente accedió a contestar a CIPER algunas preguntas sobre la salida de Eugenio Díaz y sobre el contrato que éste firmó con la universidad de la cual Urrutia ahora es parte.
El ministro Harald Beyer dijo que es impresentable el contrato de Eugenio Díaz con la universidad del Mar. ¿Qué piensa de eso? 
- Que efectivamente, es absolutamente impresentable. Jamás la dirección de la universidad debió haber hecho un contrato de esta naturaleza y con una persona en definitiva que tiene que tomar una decisión. La nueva administración, que está partiendo, tiene claro que jamás va a hacer un contrato que alguien que tenga que tomar una decisión en la cual esté involucrada la universidad. Por muy experta que sea en temas de acreditación. Por eso se han producido estos cambios en la universidad, en estos días.
La acreditación que la universidad consiguió en diciembre de 2010 está puesta en tela de juicio…
-No le podría responder porque no sé exactamente cuál es la situación.
Cuando le preguntamos por este tema a Sergio Vera Muñoz el ex presidente de la junta directiva de esta universidad, Vera le dio un apoyo total al comisionado Díaz. 
- Yo no conozco al señor Díaz. A lo mejor tiene una gran capacidad y grandes conocimientos de estos temas. Pero no se puede celebrar un contrato cuando tengo que tomar una decisión en relación a quien me está contratando porque en algún momento voy a tener que tomar esa decisión. Por eso le digo que es impresentable.
¿Que opina de la renuncia de Eugenio Díaz a la CNA? 
-Me acaban de contar. No puedo opinar nada pues hasta ahora no tenía idea de quién era él.

jueves, 29 de marzo de 2012

Eugenio Díaz “suspende” su participación en la CNA tras fuerte presión de ministro Beyer


CARLOS PEÑA AFIRMA QUE UNIVERSIDADES LE DEBEN PEDIR LA RENUNCIA





portada-beyer
Las investigaciones de la Contraloría y la Fiscalía Oriente, más el duro emplazamiento público que le formuló el ministro de Educación fueron demasiada presión para el ex presidente de la CNA, Eugenio Díaz Corvalán, quien terminó anunciando por carta que no asistirá más a las reuniones del organismo encargado de fiscalizar la calidad de las universidades. Los efectos de su contrato con la Universidad del Mar por $60 millones plantea dudas sobre las acreditaciones de la CNA y fuerza al ministro a generar normas más duras para controlar a este organismo y a las universidades que se acreditan.
Eugenio Díaz Corvalán, el consejero de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) investigado por la Contraloría por un contrato de honorarios que firmó con la Universidad del Mar para su acreditación siendo presidente en ejercicio de ese organismo, anunció que dejará de asistir a las sesiones de la CNA. La decisión la tomó el mismo día (viernes 23 de marzo) en que el ministro Harald Beyer, ante la gravedad de los hechos en que se ha visto involucrado Díaz y que CIPER reveló, afirmara: “La opinión oficial del ministerio es que nos gustaría que Eugenio Díaz renunciara a la CNA”.
El actual presidente de la CNA, Iñigo Díaz, confirmó a CIPER que Eugenio Díaz le escribió un email anunciándole que suspendía su participación en la sesiones de la CNA. Consultado sobre las implicancias de esta “auto- suspensión”, Iñigo Díaz precisó que no se trataba de una renuncia sino la decisión de no acudir a las sesiones. “Yo me quedo con esa declaración”, señaló.
La dura declaración de Beyer en contra de Eugenio Díaz se debe al contrato que este consejero firmó en 2011 con la Universidad del Mar para acreditarla. CIPER dio a conocer este documento y su efecto directo en la credibilidad de ésta y otras acreditaciones otorgadas por la CNA -avaladas por la firma de Eugenio Díaz- en dos reportajes publicados en enero pasado (“Sistema de acreditación universitaria bajo sospecha” Parte I y Parte II). En ellos se mostraba que Díaz, siendo presidente de la CNA, participó en la acreditación de la Universidad del Mar 2010 y, semanas después, firmó un contrato de asesoría con esa institución para lograr que esa universidad volviera a acreditarse.
Según el contrato, si esa meta se conseguía, Díaz recibiría $ 60 millones. Una particularidad del acuerdo -que ha escandalizado a rectores y académicos consultados por CIPER- es la existencia de una bonificación por cada año de acreditación que Díaz lograra conseguir. Si la Universidad del Mar resultaba acreditada por dos años, él recibiría $15 millones extra; si lograba tres años, le pagarían $25 millones; si lograba cuatro años, $45 millones. El documento especifica que el pago sólo se efectuará “luego de que la resolución que concede la acreditación institucional a la universidad haya quedado firme o ejecutoriada, sin que pueda ser alterada”. (Ver contrato).
La revelación de lo que aparece como un mercado paralelo de acreditación universitaria sorprende al ministerio en plena reformulación del sistema de acreditación de la educación superior en virtud de los severos y fundamentados cuestionamientos a la calidad de la educación que imparten decenas de universidades privadas así como institutos profesionales y centros de formación técnica. El cúmulo de irregularidades y operatoria del lucro en esa área le imponen al ministro Beyer la tarea de establecer tanto normativas como altas exigencias en los instrumentos de fiscalización de la CNA y las universidades que el organismo acredita.
En ese cuadro, la permanencia de Eugenio Díaz en la CNA se estaba convirtiendo en un problema que podría afectar al conjunto de los consejeros y a las universidades que lo llevaron hasta esa importante posición. Basta recordar que en 2010, Eugenio Díaz condujo y participó en un proceso que terminó con la acreditación de TODAS las universidades e institutos profesionales que postularon al codiciado certificado que les abre el acceso al Crédito con Aval del Estado (CAE) para sus estudiantes. Hablamos de 16 universidades, 5 Centros de Formación Técnica y 10 Institutos Profesionales que recibieron el visto bueno de la CNA, una situación inédita y calificada de irregular por académicos consultados por CIPER.
Frente a la decisión de Eugenio Díaz de “congelar” su rol en la CNA -y no renunciar-, son varios los actores principales del sistema universitario que piensan que en la desidia de la propia CNA está la primera línea de responsabilidad en la generación y control de los distintos problemas de conflictos de interés que hoy están sobre la mesa y que arrojan una sombra de duda sobre la idoneidad de todo el sistema de acreditación universitaria.
Para el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, la responsabilidad de la CNA estriba en que “a pesar de la evidencia y las reiteradas solicitudes e informes (el último de los cuales fue emitido por el Consejo Asesor Presidencial que creó el gobierno de Bachelet), la Comisión nunca ha regulado con claridad los conflictos de interés en que pudieren incurrir sus miembros, al extremo que hoy Eugenio Díaz puede decir, casi sin errar, que no ha transgredido regla alguna. El escándalo consiste entonces en que una función tan importante como la de esa Comisión se efectúa sin reglas o con reglas inexplicablemente laxas. ¿Qué puede explicar que un órgano encargado de supervisar la tarea universitaria sea, sin embargo, descuidado a la hora de formular reglas para si mismo?”.
Carlos Peña también critica el actuar de las autoridades del Ministerio de Educación de los distintos gobiernos, “entidad que nunca ha previsto –para la elección de representantes de las universidades privadas- un procedimiento que suponga previa deliberación y examen de los candidatos. La nominación de representantes está entregada a la más completa informalidad; sin plazos para la presentación de candidaturas y el previo examen de sus antecedentes”.
Las propias universidades privadas tienen una cuota de responsabilidad en esta situación, agrega Peña, pues “no han sabido generar un órgano de representación en el que, más allá de los simples intereses de las instituciones, se delibere acerca del interés general comprometido en la educación superior”
Lo que corresponde hoy, afirma el rector de la Universidad Diego Portales, “es que las universidades soliciten la renuncia a Eugenio Díaz por haberse él puesto en una posición objetivamente incompatible con el cargo público para el que fue electo. Y, por supuesto, es necesario que la CNA a la brevedad posible formule reglas relativas a los conflictos de interés de sus miembros y el Ministerio de Educación un procedimiento para que las universidades privadas adopten decisiones que sea compatible con los deberes públicos que la ley les confiere”.

EL CANDIDATO DE LA MISTRAL

El contrato para asegurar la acreditación de la Universidad del Mar que firmó Eugenio Díaz, provocó que la Contraloría abriera una investigación sobre la venta y compra de acreditaciones universitarias, la que se encuentra bien avanzada al punto que los antecedentes reunidos por ese organismo fueron entregados a la Fiscalía Oriente donde hoy también se investiga el caso y los posibles delitos cometidos.
No obstante estar en conocimiento de ambas investigaciones, Eugenio Díaz continuó asistiendo a las reuniones de la CNA y participando activamente en las acreditaciones de universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales. Sin embargo, las declaraciones formuladas por el ministro Beyer el pasado 23 de marzo, ejercieron demasiada presión sobre la CNA y Eugenio Díaz y le hicieron insostenible continuar en su cargo. De hecho, las irregularidades que se le imputan ha servido de ejemplo en el ministerio para la reforma que se le quiere hacer a todo el sistema de acreditación superior y donde la CNA con sus consejeros juegan un rol clave.
“Estamos preparando un proyecto de ley para corregir las deficiencias que hay en el sistema de aseguramiento de la calidad y esperamos que, una vez que se apruebe el proyecto de ley, estas cosas no vuelvan a ocurrir”, dijo Beyer a CIPER (Ver nota Ministro Beyer: “Nos gustaría que Eugenio Díaz renunciara”)
El ministro de Educación ratificó su emplazamiento en entrevista con Cadena Nacional de VIA X el lunes 26 de marzo. Allí, además, planteó la inexistencia de herramientas en su ministerio para sanear situaciones irregulares como la protagonizada por Eugenio Díaz y la urgencia de modificar el sistema de fiscalización a la calidad de la educación.
La extraña situación de que ni el ministro ni las universidades le puedan pedir a Eugenio Díaz la renuncia a la CNA, es una de las pruebas de la ausencia de normas para regular los conflictos de interés en las instituciones de educación superior, vacío que se hace urgente subsanar.
Esa es la opinión del ministro Harald Beyer, quien dijo a CIPER: “No tenemos ninguna posibilidad de pedirle la renuncia. No están los instrumentos. Esta persona fue nombrada por un conjunto de instituciones y se hubiera esperado que este conjunto de instituciones le hubieran pedido la renuncia y hubieran nombrado un reemplazante”.
Pero el mecanismo al que apela el ministro tampoco existe. No hay norma para elegir a los consejeros. Al menos, no está escrita. Eugenio Díaz y Adolfo Arata fueron elegidos como consejeros de la CNA por las universidades privadas autónomas. Lo increíble es que a pesar de la exhaustiva búsqueda de CIPER, no hay acta de esa elección que informe qué universidades le entregaron sus votos.
Según fuentes consultadas por CIPER lo único claro respecto de esa elección es que la candidatura de Eugenio Díaz la promovió Alicia Romo, rectora de la Universidad Gabriela Mistral.
Así lo recuerdan quienes asistieron a esa votación y que describen que dado que las universidades autónomas no tienen una orgánica establecida, las decisiones las terminan tomando un pequeño círculo, agrupado en la Corporación de Universidades Privadas, CUP. La entidad reúne a 14 casas de estudio entre las que destacan la Del Mar, las Americas, Autónoma, Pedro de Valdivia y Universidad Bernardo O`Higgins (UBO).
La voz cantante en la CUP la lleva la rectora de la Universidad Gabriela Mistral, Alicia Romo, quien pese a ser la dueña de una universidades que no es parte de ese círculo, es la rectora habitualmente consultada por la autoridad como representante de las autónomas por ser la universidad privada más antigua.
Una prueba del poder que ostenta Romo entre las universidades privadas se evidenció la semana pasada cuando ella y la CUP lograron recientemente imponer a sus candidatos en el directorio de la Comisión Ingresa: como consejero, Italo Giraudo, vicerrector de Administración y Finanzas de la Universidad del Pacífico; como suplente, Inés Aravena, secretaria general de la UBO. Ingresa es un organismo clave para el funcionamiento del negocio de la educación superior pues es la institución encargada de administrar el Crédito con Aval del Estado (CAE) que en 2010 entregó a las universidades privadas más de $60 mil 400 millones.
Un profesional que trabajó en la CNA durante más de un año y que asistió a las reuniones del consejo de ese organismo durante la presidencia de Eugenio Díaz, dice que éste tenía un fuerte vínculo con la Universidad Gabriela Mistral. Así relata uno de los tantos episodios que le tocó presenciar:
-Cuando la Universidad Gabriela Mistral habían iniciado su proceso de acreditación en la CNA, la rectora Alicia Romo invitó a los consejeros a tres almuerzos en su universidad. En una sesión del consejo, se les recordó a los integrantes que había un acuerdo de evitar contactos con instituciones en proceso de acreditación porque se podía teñir el proceso. Fue entonces que Eugenio Díaz dijo ante todos: “yo no voy a cumplir ese acuerdo, porque una de las funciones de promoción del presidente es acompañar a las instituciones”. Hubo un intenso debate entre los consejeros pero finalmente Díaz impuso su criterio y fue a los tres almuerzos. Lo mismo ocurrió con la Universidad del Mar con otra invitación. También hubo un fuerte debate que incluso subió de tono. Y terminó en lo mismo: Eugenio Díaz, indignado, hizo primar su autoridad y fue al convite”.
Los debates por los almuerzos con universidades en proceso de acreditación fueron confirmados por CIPER con otros consejeros. Gonzalo Zapata, ex secretario ejecutivo de la CNA, puntualizó a CIPER que ese fue un tema debatido entre los consejeros pues se estimaban que “las agencias deben mantener máxima independencia respecto de las universidades bajo su evaluación”. Y argumentó que lo que se buscaba para evitar los conflictos de interés era que el juicio de acreditación “se basara en la opinión de los pares evaluadores y de especialistas que han recogido y analizado los antecedentes con un protocolo conocido, y así impedir que influyan los prejuicios y las apreciaciones personales sobre las instituciones”. (Ver entrevista a Gonzalo Zapata)
CIPER intentó infructuosamente hablar con la rectora y dueña de la Universidad Gabriela Mistral para recoger su versión sobre su relación con Eugenio Díaz y su opinión sobre la carta en que anuncia su “autosuspensión” de la CNA. Lo mismo ocurrió con la llamada que le hicimos a Eugenio Díaz, quien nos cortó la comunicación.



http://ciperchile.cl/2012/03/29/eugenio-diaz-%E2%80%9Csuspende%E2%80%9D-su-participacion-en-la-cna-tras-fuerte-presion-de-ministro-beyer/