Questions? Feedback? powered by Olark live chat software
Etiquetas de navegacion

viernes, 2 de septiembre de 2011

PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DDHH POR RENUNCIA DE GORDON: “CARABINEROS DEBE RECUPERAR SU CREDIBILIDAD”


ublicado el 02 de septiembre del 2011
El General Director de Carabineros -en la reunión con el Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, a quien entregó un informe detallado de los hechos que involucraban a su hijo en un accidente automovilístico- presentó su renuncia a la Institución.
     El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, diputado Sergio Ojeda(DC), señaló -tras confirmarse la renuncia del general Director de Carabineros, luego de la polémica en que se vio involucrado por la alteración de un parte policial que involucraba a su hijo- que “esperamos, sinceramente, que esto contribuya a modificar profundamente la actual conducción de esta institución, aumentando su credibilidad y dejando de lado una serie de prácticas que el país ha conocido y repudiado, especialmente la represión policial y los excesos de sus integrantes”.

    Ojeda señaló que “a la luz de todos los antecedentes y de las denuncias que se han ido sumando en contra de Carabineros, especialmente aquélla relacionada con la muerte del menor en Macul, donde cada día se conocen nuevos antecedentes que dejan en evidencia que hubo ocultamiento de la información y nula disposición a investigar por parte de la Institución, la renuncia del general era lo que correspondía. No había otra salida digna”.

    El parlamentario discrepó, además con los calificativos utilizados por el renunciado general, en orden a calificar de “maldad y mentiras” aquellas acusaciones que se han difundido en contra de la Institución. “La verdad es que desde el año pasado se han sumado numerosas denuncias, nuestra Comisión de Derechos Humanos bien lo sabe y los Tribunales también, con detenciones ilegales, escuchas telefónicas, abusos, represión y, lamentablemente, un menor muerto”.

    Finalmente, precisó que “la Institución debe estar al servicio de la gente, con ella y no contra ella. Costó tanto recuperar las relaciones de Carabineros con la sociedad civil, lamentamos profundamente el estado en que se encuentran hoy estas relaciones, y, obviamente, esperamos un cambio”.




      http://www.camara.cl/prensa/noticias_detalle.aspx?prmid=46067

      Las manifestaciones en Chile en la prensa belga


      La movilización estudiantil y su apoyo ciudadano han estado numerosas veces en los medios belgas y se han producido un par de movilizaciones solidarizando con la demanda educacional. Desde Bruselas, una revisión de cómo la prensa de este país europeo ha mirado el movimiento chileno.
      Por Rossana Cárcamo, Enfermera en cuidados paliativos residente en Bélgica.










      Para los belgas, Chile es sinónimo de buenos vinos y sigue asociado a la figura de Pinochet.
      En el pasado, Bélgica fue siempre muy generosa con los chilenos, dando acogida a centenares de refugiados que, tras el golpe militar, debieron abandonar el país para resguardar sus vidas.
      También lo fue cuando se inició el camino a la transición democrática y el Gobierno de Patricio Aylwin conmutó las penas de cárcel por extrañamiento a algunos presos políticos, que en el marco de las Leyes Cumplido calificaban con delitos de sangre. Así, en los años 90, una nueva generación de exiliados chilenos se insertó en las ciudades de este pequeño y hermoso territorio.
      Hoy día, las manifestaciones estudiantiles y los movimientos sociales que han vuelto a recuperar las calles, han encontrado nuevamente eco en la prensa belga escrita y audiovisual. El nombre de Camila Vallejo, su personalidad y su carisma han repartido tinta y valiosas opiniones en diferentes diarios y revistas. Por su parte, el Presidente Sebastián Piñera no pasa desapercibido con sus desafortunados comentarios como “Nada es gratis en esta vida”, a propósito de la educación.
      La represión y el descontento popular han quedado plasmados en imágenes televisivas, al igual que la imaginación de los jóvenes con su besatón, thriller o superhéroes.
      Bruselas es la capital de Europa, el altoparlante del viejo continente, entonces todo cuanto aquí ocurra, se mencione o se denuncie, será reproducido en otros lugares.
      Los ojos del mundo están puestos entre la Cordillera de los Andes y el océano Pacifico, y la primavera árabe ha dado paso a un invierno caliente en Chile.



      http://www.sentidoscomunes.cl/diario/2011/08/las-manifestaciones-en-chile-en-la-prensa-belga/

      En medio de escándalos y denuncias Eduardo Gordon Renuncia como Director General de Carabineros


      En medio de diversas denuncias de serias violaciones de DDHH a personas participantes de manifestaciones y protestas y de incesantes represiones a comunidades Mapuche; En medio de la conmoción por el asesinato de un niño de 16 años por agentes estatales de carabineros y por el escándalo del cambio del parte policial para proteger a su hijo que chocó y se dio a la fuga, finalmente Gordon se va.
      NOTICIA EN DESARROLLO

      EL CIUDADANO / http://www.elciudadano.cl/2011/09/02/renuncio-eduardo-gordon-valcarcel-general-director-de-carabineros/

      “Siempre he actuado con la verdad. También saben que he estado un poco enfermo. Sin rendirme, he pedido mi renuncia a su excelencia el Presidente de la República y él me la aceptado, en compañía del señor Ministro -Hinzpeter-. Voy a dedicarme a mi recuperación de salud”, dijo Eduardo Gordon Valcárcel hace pocos minutos en La Moneda, luego de una reunión de cerca de una hora con el Presidente Piñera y el ministro del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Hinzpeter.

      Luego de dar una declaración en que hizo un llamado a querer a Carabineros y a trabajar por Chile, dijo que no respondería preguntas y dejó la palabra al ministro Hinzpeter

      Hinzpeter, por su parte, dijo que recibió de manos del ex director de Carabineros el Informe que le había solicitado referente “a una información que salió en un medio electrónico, que leeré y estudiaré”, comenzó diciendo. “El General Gordon ha presentado su renucnia al Presidente y él ha decdidido comprender sus razones humanas y aceptársela. El General Gordon pronto cumpliría 38 años al servidio de una Institución que todo Chile quiere”, agregó.

      También agregó el Ministro que han ocurrido hechos que se lamentan, como la muerte del joven Manuel Gutiérrez, pero que esos hechos se dan porque “hay sectores que buscan tensionar las relaciones con Carabineros y en ese contexto se producen hechos lamentables”, señaló.

      INFORMACIÓN RELACIONADA

      Ciper Sobre las “Cosas” del Alto Mando: General Gordon hizo cambiar parte policial para proteger a su hijo que chocó y se dio a la fuga / Acceder:http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=7412



      http://www.mapuexpress.net/content/news/print.php?id=7416

      El Movimiento estudiantil: el Chile de la última década y la tarea de la construcción revolucionaria

      La movilización estudiantil de este año convoca a estudiantes universitarios y secundarios participando de nuevas lógicas organizativas y con demandas profundas y radicales.
      MOVIMIENTO POPULAR GUACHUNEIT
      En Chile, los doce primeros años condicionan la vida de un individuo, está tan segregada la educación y existe tanta naturalización de esa situación que el movimiento estudiantil, su radicalidad, en sus formas y propuestas nos toma a todos por sorpresa y nos despierta las esperanzas de la transformación profunda y necesaria. Para sus protagonistas, sin embargo –los estudiantes- este es un proceso largo que se gesta desde el 2001 y que tiene la particularidad de situar a los estudiantes secundarios como sujeto político que emerge desprendido de los efectos subjetivos de la derrota del movimiento popular por la dictadura reinstalando la legitimidad de las luchas. La potencia del movimiento es que éste emerge en un contexto de fatalismo respecto a la transformación social a través de la presión popular debido, fundamentalmente, a que el pacto transicional desmovilizó a los movimientos populares e instaló como verdad el discurso que decía que la democracia se había ganado con un lápiz (es decir a través del voto) y sin capuchas. De esta manera, se invisibilizan la lucha popular durante la dictadura, se criminalizan la protesta social y se restringe la participación democrática al ejercicio del acto eleccionario. Respecto a los jóvenes de los 90, hay una sensación desde el mundo adulto de que es una generación despolitizada, carente de conciencia social, es la generación del “no estoy ni ahí” En relación al contexto económico, el movimiento estudiantil en el 2000 se desarrolla al alero del proceso de implementación de las medidas mercantilizadoras de la educación que instaló la dictadura y que fueron ratificadas y profundizadas por los gobiernos de la concertación. De esta manera, se impone la verdad de la sociedad de mercado como fatalidad y se acusa a todo quienes la cuestionen de ideologizado, como si el discurso levantado a favor del mercado fuera neutro. Hay un contexto material y cultural de fatalidad, entonces, en el que emerge el movimiento estudiantil. EL MOCHILAZO El siglo XXI nos despertó en mayo del 2001 con una masiva protesta que fue denominada como “el mochilazo”, las demandas de esta movilización fueron principalmente las relacionadas con el transporte para los estudiantes, sin embargo, las características que instalan un sello en los movimientos estudiantiles de enseñanzas medias del 2000, fue la masividad que adquirieron las convocatorias a marcha en el centro de Santiago y la violencia con que se desarrollaron dichas manifestaciones. La imagen era de miles de adolescentes corriendo en el centro de la ciudad, sin ninguna conducción clara, rompiendo ventanales, apedreando a la policía y escapando de los carros lanza agua y lanza gases. La otra característica distintiva, eran las formas de participación que se estrenaban. La verticalidad del movimiento en otros tiempos, daba paso al funcionamiento en asamblea, a la conducción local por parte de algunos colectivos políticos pequeños pero muy radicalizados. De la misma manera, una novedad resultó en estas jornadas también la participación de estudiantes de colegios marginales donde no había una tradición de participación política, pero que representaba a los sectores más excluidos de la sociedad chilena. Los chilenos nos vemos asombrados por el surgimiento de una nueva generación que abandona la desidia política y decide salir a la calle y reinstalar las luchas. Esta generación también subvierte las instancias formales de participación política deslegitimando el “parlamento juvenil” que el gobierno había instalado para conversar, a esta instancia se responde con la creación de una nueva organización, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios ACES.
      La presencia masiva de estudiantes populares en las manifestaciones del centro de la capital, será vista por muchos con horror, les asusta observar a los jóvenes marginales apropiándose del espacio público (del cual habían sido relegados hace años ya), esto hará que la conservadora sociedad santiaguina los califique de infiltrados, violentistas, delincuentes, calificativos que se usan hasta hoy. La raíz de este rechazo es que los chilenos habíamos aprendido la importante lección de la dictadura, solo hay un tipo de actor político, solo hay una forma de hacer política, el resto es un “violentista infiltrado” o simple vandalismo. Más allá de los logros reivindicativos de la movilización, ésta termina siendo un estallido que visibiliza a los secundarios como sujetos políticos y sobre el cual el mundo político adulto comienza a mirar. La Revolución Pingüina del 2006 Para junio del 2006, las transformaciones que los estudiantes dejaban ver estaban ya instaladas y va a ser la inundación de un liceo en la ciudad de Lota (que desde ahí será bautizado como el liceo acuático) lo que catalice el descontento de los estudiantes y del proceso político que se había desarrollado al interior de los estudiantes secundarios.
      Este descontento va a desembocar en la toma de un centenar de colegios por parte de los estudiantes, evitando las violentas manifestaciones y represión del 2001 y buscando la manera de visibilizar las demandas que ahora salen de lo específico y economicista y se instalan en la arena de lo “político” lo estructural, el cuestionamiento a la Ley Orgánica Constitucional de Educación (Loce) aprobada un día antes que Pinochet dejara el poder y a la Jornada Escolar Completa son los más simbólicos. La primera se veía como un resabio de la dictadura que consagraba la libertad por sobre el derecho de enseñanza, respecto a la JEC, la crítica era su implementación sin garantizar la calidad de la educación y las condiciones de infraestructura adecuada para su implementación. No obstante la radicalidad que había manifestado en un principio, en el movimiento comienza a desarrollarse en paralelo una línea más institucional. Los partidos políticos tradicionales, habían logrado realizar un trabajo y apuesta en algunos secundarios que desde las vocerías se instalan a la cabeza de las demandas, esto le otorgó al movimiento masividad y transversalidad pero impidió darle un contenido de clase. Todos los colegios se movilizaron, los de elite también, en la TV se hacían reportajes extensos a los establecimientos tomados y ahora todos estaban a favor de derogar la LOCE, en este nuevo escenario se instalan el diálogo y negociación desde las lógicas formales. Los partidos políticos retiran a sus voceros cuando el movimiento se comienza a radicalizar y como corolario se instala una mesa de negociación que tendría como tarea la elaboración de la nueva legislación, en esa mesa no tenían participación ninguno de los estamentos sociales movilizados, era una mesa de “expertos” plenamente conformes con el sistema, incapaces por lo tanto de dar solución al problema de la educación. Sin embargo hay una serie de elementos poco considerados que permiten analizar en perspectivas de transformación estas coyunturas. Muchos de los colegios que participaron en ese movimiento no se tomaron los establecimientos para evitar la violencia sino como una forma de apropiarse de sus espacios, así los colegios para pobres, particulares subvencionados donde la participación política no existía se sienten convocados. En estos colegios la fuente de conflicto se movía en una sintonía distinta a los emblemáticos . Los estudiantes de los colegios periféricos trasladaban el conflicto al ámbito interno, increpando a profesores y directivos por la gestión, la deficiente infraestructura, la calidad de la enseñanza, etc. Esta acción también les permitió ser visibles en sus comunidades y generar avances en la conciencia respecto a la necesidad de la protesta, de esta manera el conflicto estudiantil era un marco general desde el cual se podían mirar los problemas de la clase. La debilidad estaba en el poder que tenía la institucionalización V/S la debilidad de la organización popular. Hay una crítica de los actores más radicales en el conflicto, en una entrevista al vocero apodado el “Comandante Conejo” , señalaba que el movimiento estaba instrumentalizado, que todo estaba cortado, sin embargo el problema de fondo, es la imposibilidad, por parte de los sectores más avanzados del movimientos estudiantil de generar alternatividad, de instalar una lectura clasista y proponer líneas de acción que vincularan a los estudiantes populares, de esta manera, fueron incapaces de conducir. Hay convocatoria, hay aprendizaje pero no hay proyecto ni programa que capitalice la movilización. La ACEUS en el 2008.
      Un antecedente del movimiento actual es el movimiento universitario del 2008. Varios de los estudiantes que vivieron el movimiento del 2006 se instalan en la coyunturas posteriores, podemos hablar aquí de un recambio generacional. En los secundarios se observa una politización y radicalización del discurso, y frente a la pronta aprobación de la Ley General de Educación (LGE), que reemplaza a la antigua LOCE se levanta un amplio movimiento que basa su crítica en que el cambio es solo cosmético y no revierte el principio de desigualdad y segregación de la educación chilena. En esta coyuntura, los universitarios van a comenzar a tener un papel importante, desligándose, algunos sectores de la postura economicista que tenía el movimiento en los últimos años, así lo que se critica es la educación de mercado politizando la demanda. Las Universidades estuvieron hasta dos meses en paro con el fin de impedir la aprobación de la LGE, que legitimaba el lucro en la educación secundaria, mantenía la deficiente estructura administrativa dejando en manos de padre y empresarios el rol de educar por lo que el estado se desligaba de tal responsabilidad. La arremetida de los profesionales de la política fue contundente, la derecha política en la oposición y la centro izquierda concertacionista en el gobierno, pactaron la aprobación de la ley celebrándolo como un “Acuerdo Nacional” dejando claro que frente a principios fundamentales no tienen desacuerdo alguno. Para el mundo popular quedará una lección y un paso más en el desarrollo de organización. La coyuntura permitió una experiencia de unidad organizativa más allá de los colegios o universidades. La ACEUS, Asamblea Coordinadora de Estudiantes Universitarios y Secundarios aglutinó de manera coyuntural a cerca de un centenar de estudiantes y grupos políticos disconformes -principalmente universitarios fuera de la dirección de sus federaciones, se trataba de la vinculación de estudiantes populares que abogaban por una organización que no solo trabajara desde los intereses gremiales sino, por sobre todo, desde los intereses de clase.
      2011, Por la gratuidad en la educación
      La movilización estudiantil de este año convoca a estudiantes universitarios y secundarios participando de nuevas lógicas organizativas y con demandas profundas y radicales. El marco en el que se desenvuelve es la aplicación de la última etapa de la reforma educacional que implicaba a la educación superior. En los años anteriores, la educación básica y media habían sido objeto de modificaciones que terminaban perfeccionando la lógica privatizadora, ahora era el turno de las Universidades y los Centros de formación técnica. Entre las reformas estimadas, estaba en poner en una misma institucionalidad a las universidades privadas y públicas, eliminando de esa manera el Consejo de rectores que agrupaba solo a las universidades tradicionales del país, esto implicaba también modificaciones al sistema de financiamiento. La política del gobierno consistía en asignar mediante el sistema de Baucher, becas y créditos directamente a los estudiantes y éstos elegían la universidad a la cual llevárselos. Este sistema significaba a largo plazo lo mismo que pasa con los colegios públicos, la imposibilidad de competir y finalmente tener que cerrar, la muerte de la educación pública era inminente. El descontento estudiantil se agravaba debido a la existencia de altos aranceles (de los más caros del mundo) y de créditos para financiamiento de la educación cuyo interés es de 6%, el doble de lo que cuesta un crédito hipotecario. A esto se suma la constatación que pese a que la legislación chilena prohíbe el lucro en las Universidades, este existía. Muchas de estas entidades privadas disfrazaban el lucro a través del negocio inmobiliario, es decir, no reconocían lucro en la universidad misma pero las empresas inmobiliarias que construían o arrendaban los inmuebles tenían ganancias millonarias. Alimentaban el movimiento la crítica de los rectores de las universidades públicas debido a la serie de restricciones legales a la administración y gestión, una de ellas era la imposibilidad de endeudamiento de los planteles más allá de 4 años que dura cada administración. La movilización de los estudiantes universitarios en un principio no difería mucho de las desarrolladas años anteriores, es decir, el CONFECH , liderado por el Partido Comunista, instalaba dentro de las demandas solo asuntos relacionados con el aumento de los aportes basales para los planteles públicos y la crítica al sistema del Baucher. La sorpresa dentro del movimiento es que a semanas de comenzar el conflicto, los estudiantes de enseñanzas medias de los colegios emblemáticos comenzaron a tomarse sus establecimientos con 4 demandas específicas y una estructural: La tarifa reducida para el transporte público todos los días del año, la estatización de los colegios, financiamiento para la enseñanza técnico profesional y la destinación de recursos para mejorar la infraestructuras de los colegios dañados por el terremoto. Estas demandas específicas fueron poco a poco dando paso a críticas y exigencias más de fondo La demanda fundamental era un cambio en la constitución que significara consagrar como garantía el derecho a la educación y la responsabilidad del estado en la satisfacción de este derecho. Por otro lado, las federaciones de estudiantes de provincias más la federación de la UTEM (Universidad Técnica Metropolitana) - que son las más precarizadas, con mínimos aportes estatales y que reciben a los estudiantes más pobres- lideraban posiciones más radicales al interior del movimiento, las que poco a poco se fueron imponiendo generando un aumento en las demandas. La generación de un sistema de educación público y gratuito se convirtió en la consigna base del movimiento, a eso se agregaba la prohibición del lucro en la educación , la democratización de las instituciones de educación superior , más las demandas específicas de los estudiantes medios. Las manifestaciones multitudinarias en todo el país consistentes en marchas que solo en Santiago convocan a 100 mil personas, los caceroleos, las manifestaciones de adhesión de artistas, intelectuales y personas de todo el mundo más las acciones radicales como barricadas, tomas de colegios y universidades, ocupaciones de instituciones emblemáticas como la UNICEF, y la huelga de hambre de varios estudiantes de la enseñanza media, le dan fuerza a este movimiento que no quiere reformas al sistema, sino un cambio total de éste. En las dirigencias estudiantiles se perfilan distintas posturas de acuerdo a cuál sea el proyecto que sustentan, mientras que los medios de comunicación resaltan el triunfo de las posturas “ultras” al interior de la CONFECH. La manifestaciones masivas también demuestran la heterogeneidad de la protesta, por un lado los universitarios más institucionales despliegan toda su imaginación en bailes, maquetas, letreros consignas y aquellos de posturas radicales que agregan a esta manifestación creativa las protesta efectiva, con jornadas de violencia callejera demostrando el descontento profundo a la falta de respuesta por parte del gobierno. Por otro lado, los estudiantes medios, divididos en la Coordinadora Nacional de Estudiantes y la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) enfrentan el movimientos con lógicas propias. Mientras los primeros representan la línea histórica de participación política de los colegios tradicionales, los segundos agrupan a estudiantes descontentos con las formas tradicionales de hacer política, responden a militancias revolucionarias y ejercen y reivindican la violencia. Fuera de estos hay una serie de estudiantes que recién se inician en la politización levantando organizaciones de base como colectivos y cordones zonales. El ejercicio de violencia por parte de los estudiantes tampoco responde a una sola lógica, A las marchas masivas concurren una gran cantidad de adolescentes pobres y marginales que convierten cada manifestación en una oportunidad para arrasar con todo, no podemos hablar aquí de violencia política, pero sí de violencia social en un contexto de coyuntura política, en definitiva, responde a la forma en que históricamente se han manifestado los excluidos sociales. A estos muchachos, la institucionalidad (estudiantil y estatal) ha definido como infiltrados, renegando de ellos como parte de los jóvenes estudiantes chilenos y reivindicando una sola forma de participación, es decir, permitiendo la “manifestación” y negando la “protesta”. Las otras manifestaciones de violencia son aquellas ejercidas por los sectores radicalizados que responden a liderazgos o lineamientos políticos, en estos casos, la violencia se expresa en enfrentamientos con la fuerza pública en barricadas fuera de colegios o universidades, la bomba Molotov y los neumáticos prendidos con gasolina son su símbolo. Si bien en un primer momento estas acciones fueron rechazadas por los estudiantes en general, los espacios políticos han logrado instalarlas y legitimarlas gracias al deficiente manejo político de conflicto por parte del gobierno y la gran represión ejercida por la policía. En el plano de la conducción del movimiento existen tensiones y contradicciones que los sectores revolucionarios debemos analizar y resolver. Los dirigentes que responden a la Concertación han radicalizado sus petitorios como una forma de acercarse a los sectores sociales para volver a ser gobierno, esta radicalización se contradice con las políticas adoptadas mientras estuvieron en la moneda las que legitimaron el lucro, generaron un crédito con aval del Estado con intereses usureros y segregaron aun más la educación. El PC, por su parte, pretende sacar dividendos políticos con miras a una inclusión en el pacto con la centro izquierda de manera de poder llegar al poder, con este objetivo, han volcado la exigencia de cambios en la educación en una consigna central, plebiscito ahora!!!, de manera de institucionalizar las demandas y utilizar los posibles resultados como respaldo a su inclusión dentro del sistema de dominación. La izquierda revolucionaria mientras, enfrenta por primera vez, después de muchos años, un escenario favorable. En el ámbito de las enseñanzas medias no existe una conducción clara de los partidos políticos tradicionales los que son fuertemente rechazados después de la experiencia del 2006. De esta manera los politizados colegios emblemáticos y sobre todo aquellos que no tienen una cultura de participación política, han desarrollado formas de expresión bastante radicales. Las tomas de colegios, las marchas sin autorización de la intendencia, los ataques a pedradas a algunos blancos específicos, las huelgas de hambre y la participación en barricadas son legitimadas por el movimiento secundario sin haber, una conducción clara de ninguna fuerza política que permita proyectar el movimiento. Esto hace presumir que los jóvenes adolescentes se levantarán una y otra vez en los años sucesivos. En el ámbito universitario, donde la institucionalización es la norma, los centros de alumnos y federaciones de estudiantes de posturas antisistémicas y radicales, lograron instalar las demandas de fondo en un conflicto que en un principio solo abogaba por un aumento del financiamiento, las instancias de reunión formal, han servido para articular a dichos estudiantes disputándole el liderazgo a los sectores reformistas. Pese a estas oportunidades los sectores revolucionarios no estamos en condiciones de conducir. Los espacios de articulación son débiles e inmediatistas y no existen proyectos estratégicos claros que guíen la acción en la coyuntura. De esta manera, el miedo a la negociación, a la cooptación del movimiento por parte de los sectores institucionales y la oposición al PC y a la Concertación es lo que articula su accionar. La oportunidad consiste entonces en generar las condiciones para la construcción con perspectiva de poder, con miras en lo estratégico pero aprendiendo a resolver en lo táctico de manera de poder conducir en las coyunturas permitiendo acumular.
      CONCLUSIONES GENERALES:
      El movimiento estudiantil se desarrolla en un contexto material violento (instalación bestial de las políticas neoliberales). Esto contrariando a los argumentos que sitúan a los movimientos sociales en un plano identitario, de malestar ciudadano o quienes utilizan el argumento de la sobreideologización o la manipulación política de algunos sectores. Esas condiciones son el endeudamiento, la política sistemática de abandono de la educación pública, que en el caso de la educación secundaria ha significado el cierre de un número importante de establecimientos públicos en los mismos espacios donde se abren colegios particulares con subvención estatal.
      En el caso de los sectores más pobres, el proceso educativo se lleva a cabo en colegios y universidades sin infraestructura y que brindan una educación de baja calidad. En definitiva la evidencia más cruda de la existencia de una educación para ricos y otra para pobres. Es en este proceso, la instalación de los estudiantes medios como actores políticos donde se expresa mayor radicalidad en las demandas y en las formas que adquiere la protesta, se instala así, un sujeto colectivo que es masivo y popular, elementos que se pierde en la universidad debido a que en Chile la educación universitaria aun es para una élite. Los estudiantes universitarios que hoy se movilizan son aquellos que vivieron los estallidos del 2001 y el 2006 no obstante son la élite de ese masivo movimiento los que llegan a las Universidades tradicionales lo que implica que las lógicas de movilización estudiantil universitaria son difíciles de sacar de las lógicas institucionalizadas y meramente reivindicativas.
      El movimiento ha sido incapaz de visualizar y dar respuesta a una problemática fundamental de clase, los estudiantes populares hoy están en las universidades privadas y son los más endeudados, con educación de menor calidad, con muchas restricciones a la participación política y con bajas posibilidades de inserción laboral. La conversión del actual movimiento estudiantil en un movimiento popular con mayores perspectivas requiere de la incorporación de estos actores. La instalación en la política de los estudiantes populares desde el mochilazo, la revolución pingüina y del movimiento universitario del 2008, no ha redundado en la creación de un movimiento estudiantil popular como tal, con proyecto y programa y más bien se sigue perfilando como la línea radicalizada de los procesos.
      Considerando estos aspectos:
      ● Existe hoy la necesidad de generar un movimiento popular estudiantil que convoque a los estudiantes secundarios y universitarios de planteles privados y públicos.
      ● Si bien los estudiantes han aprendido rápido en estos procesos, es necesario perspectivar estos aprendizajes pasando de la manifestación a la protesta, de la reivindicación al proyecto.
      ● Reconocer que pese al discurso de que la educación no es una mercancía, en la práctica si lo es, por lo tanto, el movimiento debe salir de lo defensivo y plantear proyecto de transformación.
      ● Ese proyecto es necesario dotarlo de programa que vincule a través de demandas concretas, económicas a los estudiantes populares (como los estudiantes medios) y desde ahí politizar.
      El llamado entonces es a avanzar en la unidad de los sectores revolucionarios para construir un movimiento estudiantil popular y con perspectiva de poder.
      MOVIMIENTO POPULAR GUACHUNEIT, Santiago de Chile. Septiembre de 2011.
      http://www.iniciativacomunista.org/venceremos/spip.php?article940