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domingo, 30 de octubre de 2011

El conflicto estudiantil cumplió cinco meses




GUIÓN DEL VIDEO
Viernes 28 de octubre de 2011/ Redacción: Fernando Ríos/ Edición: Paolo Menghini/ Visión Siete Internacional/ El gobierno de Sebastián Piñera no consigue encontrar respuestas ala demanda estudiantil luego de cinco meses de conflicto, unas 40 marchas y la realización de dos mesas de diálogo que terminaron en fracaso.
El conflicto por la educación en Chile ha hecho que el país viva las protestas más grandesdesde que terminó el régimen militar en 1990. Las imágenes de la policía de Piñera reprimiendo la manifestación estudiantil dieron la vuelta al mundo y pusieron en jaque a su gobierno.
Durante los últimos 150 días los estudiantes, con el respaldo de distintos estamentos sociales y sindicales, han salido una y otra vez a las calles a demandar una educación igualitaria y gratuita y otras tantas fueron reprimidos por las fuerzas policiales.
Eso mismo se vio el miércoles 19 de octubre, cuando las masivas marchas de las 48 horas de protesta concluyeron con incidentes, represión y decenas de detenciones.
El reclamo estudiantil demanda un proceso de reformas que permita garantizar la educación gratuita en todo el país. Chile tiene uno de los sistemas educativos más onerosos del mundo.
En ese marco, el reciente anuncio de Piñera sobre un incremento del 7,2 por ciento en el presupuesto educativo del próximo año, no conformó a los estudiantes que lo siguen considerando insuficiente.
La demora en encontrar una salida a la crisis tiene como correlato la significativa pérdida de días de clase que ya sufrieron los estudiantes. Concluido el primer semestre del 2011, las universidades y muchos alumnos han perdido un importante promedio de  clases.
La situación para algunos sectores estudiantiles sigue siendo preocupante. Sobre todo porque la falta de asistencia al aula podría significar la pérdida de becas de ayuda económica.
Por ello, el Consejo de Rectores ha solicitado al Ministerio de Educación de Chile que flexibilice los plazos de asistencia en este año lectivo.
Nada indica hasta ahora que la situación alcance una pronta mejora a las puertas de un nuevo semestre. De hecho, la Confederación de Estudiantes de Chile aprobó con una votación mayoritaria la continuidad de las protestas. Si la crisis prosigue, muchos alumnos podrían perder el año, ya que la legislación chilena exige al menos 16 semanas de clases para avalar un semestre académico. Algo con lo que especula el gobierno, que espera mantener su intransigencia para trasladarle la presión a los estudiantes.
Esta delicada situación no se circunscribe sólo al ámbito universitario, ya que unos 50 mil alumnos secundarios participan del reclamo y comparten similares escollos.
El gobierno sigue considerando que las movilizaciones son ilegales y puso a consideración de la Federación de Estudiantes un proyecto de “Gran Acuerdo Nacional por la Educación”, cuyo marketing incluye las siglas “GANE”.
Allí se convoca a los estudiantes a iniciar conversaciones para plantear reformas en el sistema educativo y propone la creación de un fondo para la educación de cuatro mil millones de dólares.
También plantea un aumento en el número de becas, reducción de las tasas de interés para los créditos con que se pagan los estudios y la invitación a “debatir” sobre la opción de distinguir entre universidades con y sin fines de lucro.
Los estudiantes exigen en cambio que el gobierno se haga cargo del sistema de escuelas públicas, a las que acude el 90 por ciento de los 3.5 millones de estudiantes del país.
Para devolver la pelota al campo de Piñera, las organizaciones estudiantiles y sus apoyos docentes y sindicales entregaron al gobierno los resultados de un plebiscito nacional realizado el 7 y 8 de octubre últimos, donde más del 90 por ciento del electorado rechazó la educación de mercado.
Los representantes estudiantiles siguen considerando las últimas propuestas del gobierno como “más de lo mismo pero con unos pesos más”. Por eso, la propuesta de 12 puntos que los estudiantes entregaron al gobierno supera ampliamente la iniciativa oficial.
Entre sus peticiones destaca la eliminación de la banca privada en el sistema de créditos para financiar la educación superior, el fin de la obtención de utilidades por parte de las universidades privadas, lo que está prohibido por ley pero es burlado a través de distintos manejos- y una calidad garantizada en la educación pública.
Acuerdo o represión, parecen por estos días las únicas opciones que se manejan en el complicado tablero de la política educativa chilena. © Noticiero Visión Siete/ TV Pública/ Argentina

V7Inter: Piñera no encuentra respuestas




Viernes 28 de octubre de 2011/ Redacción: Fernando Ríos/ Edición: Paolo Menghini/ Visión Siete Internacional/ El gobierno de Sebastián Piñera no consigue encontrar respuestas a la demanda estudiantil luego de cinco meses de conflicto, unas 40 marchas y la realización de dos mesas de diálogo que terminaron en fracaso. El conflicto por la educación en Chile ha hecho que el país viva las protestas más grandes desde que terminó el régimen militar en 1990. Las imágenes de la policía de Piñera reprimiendo la manifestación estudiantil dieron la vuelta al mundo y pusieron en jaque a su gobierno. Durante los últimos 150 días los estudiantes, con el respaldo de distintos estamentos sociales y sindicales, han salido una y otra vez a las calles a demandar una educación igualitaria y gratuita y otras tantas fueron reprimidos por las fuerzas policiales. © Noticiero Visión Siete/ TV Pública/ Argentina Informe completo: http://bit.ly/skQXeF

Giorgio Jackson: "Si se levanta un movimiento posterior, pueden ser piqueteros"


El dirigente dice que la movilización social de los próximos años podría tener características más violentas.
por Jorge Poblete




Un viaje a Estados Unidos, para exponer sobre su experiencia en educación; la posibilidad de convertirse en columnista de actualidad, y acompañar a Noam Titelman en sus primeras semanas, si es que el candidato de la Nueva Acción Universitaria (NAU) logra la presidencia de la Feuc en la segunda vuelta. Estos son los planes de Giorgio Jackson (24 años y estudiante de ingeniería civil industrial) para después del 25 de noviembre: ese día termina su período como presidente de la Feuc y, simultáneamente, deja la mesa de la Confech.
Termina un año en que se convirtió en uno de los rostros del movimiento estudiantil; en que lograron sentar al gobierno en una mesa que no prosperó, y en que aún no logran los cambios en educación que han demandado. ¿Se tomará vacaciones?
No tengo pensado vacaciones (…). No podría dejar el movimiento. Decir: 'esta fue mi participación' y no sentirme igual de involucrado que todos los que han estado este año (...). Si tenemos continuidad, voy a tratar de estar acompañando a la nueva directiva en este proceso, porque no es fácil.
¿Y si gana el gremialismo?
Imagino que habrá reestructuración de la mesa ejecutiva. No creo que la Confech vaya a poner a un vocero que no esté de acuerdo con los principios básicos del movimiento (…). Cómo vas a representar a una confederación de estudiantes si no has ido a una marcha. Si ni siquiera has votado en favor de que tus compañeros marchen (...). Pero en ningún caso lo que pase en la UC determinará la fuerza y la convicción que ha tenido este movimiento para seguir adelante.
La semana después de dejar la Feuc viajará a Nueva York.
Me invitaron a un foro de la fundación George Soros que va a estar interesante, porque va también Cristián Bellei (consultor de Unicef), va Marc Kremerman (economista), gente de la U. Autónoma de Barcelona. Voy a estar como dos días.
¿Se dedicará a las conferencias?
No, es que están muy interesados. Imagínate que Chile es un caso de estudio por lo que ha pasado y uno no va como un especialista (...). Verse involucrado en un movimiento tan grande tiene un valor en sí mismo (...) para entender un poco cómo se mueven las democracias en Latinoamérica.
También me gustaría escribir lo que está pasando día a día, relacionarlo con lo que pasó hace seis meses, cinco meses.
¿Como memorias tempranas?
Escribir columnas en medios.
Le quedan tres ramos y la práctica. ¿La haría en el aparato estatal?
El servicio público a mí me gusta, pero no trabajaría para el gobierno. No me siento un ápice de representado (...). El aparato estatal tiene que ver con municipios. A mi me gustaría dedicarme al ejercicio público, pero también puede haber organizaciones no gubernamentales donde aportar.
¿Como la Fundación Dialoga, ligada a Michelle Bachelet? Allí trabaja Miguel Crispi, uno de sus cercanos en el movimiento.
No tengo ningún interés (...). Nada que me ligue a un partido, que me haga sentir que tengo que responder a una estructura que tiene muchos vacíos internos.
Pero en las elecciones votó por la Concertación.
Voté en segunda vuelta por Frei. En primera vuelta voté nulo.
El movimiento de este año surgió tras los "pingüinos" de 2006. ¿Tiene confianza en los que vendrán?
La proyección del movimiento tiene que venir de una fuerte conciencia de que tenemos que hacernos parte de los procesos políticos.
Lograr politizar, en el buen sentido de la palabra, a la gente. Ese es el desafío que nos queda, para que esos cambios se produzcan y la demanda sea sustentable en el tiempo. Si no, creo que se va a desilusionar este movimiento y después va a volver uno mucho más violento en tres, cuatro, cinco años más.
¿Con qué características?
Si es que se levanta un movimiento posterior a éste, pueden ser piqueteros (activistas que partieron realizando violentos cortes de caminos en Argentina). O puede ser otra cosa. Vamos a estar con otro que no tiene nada que ver con el de ahora.
El hecho de que (el gobierno) trate de salir del paso y quiera extinguir el movimiento estudiantil, cosa que no ha logrado, puede traer un coletazo a nuestra democracia muy grande en tres años más.
Hoy no hay una interlocución directa con las autoridades, luego que dejaran la mesa de trabajo. ¿Hay alguna autocrítica por eso?
Fuimos muy irreverentes, pero tampoco es rol de un movimiento social no serlo (...). Al momento de subirnos (a la mesa), lo que el ministro (Felipe Bulnes )quería, quizás para poder avanzar, era que volviéramos a clases. Y (como Confech) no volvimos a clases (...). Yo creo que en ese momento él decidió: esta mesa no puede seguir.
En el gobierno se atribuyó el quiebre a los ultras de la Confech...
La mayoría en el movimiento, más que ser ultras en términos ideológicos, son ultra desesperanzados, y eso los hace actuar de manera radical. No una politización extrema (...). Hemos tenido muchas diferencias. Nos hemos sacado la madre, por así decirlo, pero nos ponemos de acuerdo a la larga, y eso, creo, hay que conservarlo (...). La Confech debiera hacer lo imposible por permanecer unida.
Estamos casi en noviembre y no hay indicios de que ocurrirá la reforma estructural que pedían. ¿Siente que fue un año perdido?
En ningún caso. El gobierno quería validar el lucro, por ejemplo. Nunca pensaron en hablar de educación pública. En ningún caso en meter más recursos a la educación superior, porque sentían que tiene que autofinanciarse (...). Es medio invisible el tema de frenar ciertas reformas que se venían, pero se han movido en la frontera de lo posible.

La desconocida asesoría para la Feuc

Una agencia de comunicaciones con profesionales de la UC y que ha realizado trabajos para la Fundación Dialoga jugó un importante rol al inicio del movimiento. La directiva 2011 de la Feuc contrató a Co-op por $ 3 millones para asesorarlos. "Sabíamos que era el año de la educación superior. Entonces dijimos, 'cómo lo hacemos'. Queríamos transmitir un mensaje de manera simple, que genere empatía, que en los sectores privilegiados genere culpa y en los más desposeídos, impotencia", dice Jackson. Afirma que los contrató por sus capacidades técnicas y que esto los "ayudó" especialmente en las primeras marchas.




http://diario.latercera.com/2011/10/30/01/contenido/pais/31-88759-9-giorgio-jackson-si-se-levanta-un-movimiento-posterior-pueden-ser-piqueteros.shtml

Educación gratuita y de calidad: Que la pague el Cobre


Editorial El Ciudadano Nº105, primera quincena julio 2011
El Gobierno de turno -al igual que sus antecesores- junto al poder financiero, sufren una crisis de legitimidad producto de su cínico discurso. Algunos han lucrado excesivamente empobreciendo al pueblo, nos endeudan para obtener incluso bienes básicos como la misma alimentación, hemos sido alejados de laTierra y llevados a pagar por casi todo.
Hoy son cientos de miles los ciudadanos que se movilizan, las cifras son recortadas por la prensa que quiere mantener el modelo, pero son muchos más los que quieren cambios profundos.
Se pide educación pública gratuita hasta su etapa superior para los hijos de Chile, con financiamiento de La Viga Maestra, el Cobre. Un planteamiento claro y directo, al que Sebastián Piñera, quien se dice Presidente de todos los chilenos, no ha respondido.
A él, también, por miles, le hemos salido a enrostrar que no queremos más generación eléctrica destructora del medioambiente y contaminante, pero hace oídos sordos; manda a Hinzpeter a hablar sandeces y justificar la represión policial en las calles, o si no, a su vocera “estrella” Von Baer –involucrada en un negocio genético que pretende privatizar y controlar la semilla- a poner paños fríos.
Por el Norte, se pide que las termoeléctricas se vayan apagando poco a poco y se ocupen tecnologías más limpias para la generación de electricidad. Se lee en carteles que el Agua vale más que el Oro y claramente es así. Hemos recomendado, en un anterior editorial, que no se toquen más montañas de Los Andes que buscan descabezar masivamente, pues si lo que se quiere es Oro para luego imprimir, que se acabe con la usura y la especulación y que las “bóvedas” sean las montañas prístinas, cuyas onzas contenidas pueden aproximar para que el Estado entregue lo necesario a los pueblos sin interés a cambio más que su devolución para el erario público, sin causar perjuicio al ciudadano común y corriente.
Chile y el Mundo lo tienen todo para compartir, pero aún hay naciones en manos mezquinas con sus habitantes. Peor aún, en manos de corporaciones empresariales que financian partidos, campañas de parlamentarios y hasta de presidentes; estando corrompida gran parte de la clase política que privilegia intereses privados en desmedro del colectivo.
Se requieren nuevos actores, un nuevo espíritu, algo más allá de la Concertación y la Alianza que al unísono se han urdido para embaucarnos. Ya no reaccionaron, tienen miedo del mandato supremo que puedan determinar los pueblos y esta vez el camino no lo teje un partido, la confianza está en el movimiento donde confluyen diversos actores, como también en el uso del plebiscito desde lo comunal.
En ese enjambre también hay gente partidista, muchas son orgánicas nuevas, también hay colectivos sin cabezas, ecologistas, anarcos, y ciudadanos variopintos que sí tienen algo en común con el pasar del tiempo: Una agenda política que contiene la idea de conquistar el poder para destruirlo y llamar a unaAsamblea Constituyente, que devuelva a las soberanas multitudes la decisión del país que queremos.
Ahora, en lo inmediato, lo que se busca es la salida del director de la cartera de Educación. Joaquín Lavín ya no es un interlocutor válido para los estudiantes, sus negocios ligados a la educación privada y su disfrazado lucro lo han deslegitimado. Lavín debe renunciar si no quiere seguir haciendo más hoyo a la baja credibilidad con que cuenta el Gobierno. No lo decimos sólo nosotros, lo piden los principales afectados, los y las estudiantes, y tienen buenos argumentos para exigirlo. Por mucho menos han renunciado varios ministros de Educación.
Las salidas propuestas por Lavín claramente son parches que no distan mucho del modelo de Educación de mercado, profundizado por los gobiernos anteriores y que quieren mantener vigente, endeudando a los hijos de Chile.
El Fondo Solidario del Estado no alcanza para todos y este es igualmente usurero cobrando un 2% anual a los jóvenes en Unidades Tributarias Mensuales (UTM). Luego le sigue el Crédito con Aval del Estado o los llamados Créditos Corfo con intereses que pueden llegar al 5,6 % y se presta en una Unidad de Fomento (UF) disparada. Después vienen otros financiamientos aún más crueles que pueden llegar a cobrar hasta un 7 %. Siendo los créditos para estudiar en Chile incluso más caros que los hipotecarios donde, si te va mal, el Banco se apodera de tu casa y la remata.
Los aranceles de las carreras son también prácticamente los más altos del mundo y al egresar los jóvenes pueden quedar endeudados hasta en más de 20 millones de pesos, una gran mochila comenzando recién su vida laboral, muchos con cartones entregados por casas de estudios que más parecen fábricas de salchichas.
Insistimos, queremos que exista educación pública universitaria gratuita, también básica y media de calidad sin penurias, que lo pague el Cobre pues cotiza a precios históricos y las utilidades que se perciben de él -hoy casi todas en manos transnacionales- han aumentado 40 veces respecto de cuando la clase gobernante estudió y gratis.
Según el economista Marcel Claude, se escudan diciendo “que ahora son muchos más los que quieren ir a la universidad que hace 30 años, no obstante la población en edad en entrar a cursar estudios superiores sólo se ha duplicado”.
Está claro, no es falta de fondos, es falta de voluntad. ¡Que se vayan todos! dijo el economista rompiendo el cerco informativo, gracias a una leve apertura de la TV en estas últimas semanas que, aún recortando cifras, no ha podido disimular el multitudinario descontento popular.
Finalmente, en esta edición, queremos hacer un llamado a los padres para que acompañen con todas las fuerzas a sus hijos en sus legítimas demandas que no sólo beneficiarán a ellos y sus compañeros, sino a las generaciones venideras.
Estamos claros, si Piñera no envía el mensaje de dar educación universitaria gratuita a los hijos de Chile, será entonces que tomarán más sentido nuestras convicciones de que este es un sistema perverso y hay que cambiarlo por completo.
Por Equipo Editor
El Ciudadano Nº105, primera quincena julio 2011