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sábado, 13 de agosto de 2011

Presidente FECH denuncia que su teléfono está pinchado ilegalmente


En conversación con Panorama NEWS la Presidenta de la FECH, Camila Vallejos dijo saber que su teléfono y el de sus cercanos estaban siendo “pinchados ilegalmente” esta denuncia fue ratificado por el Diputado Lautaro Carmona quién señaló a través de twitter que:” Responsablemente digo que el celular de Camila Vallejos está siendo intervenido”. Esto fue consigando por la radio ADN el dia 8/ agosto del 2010 “El diputado PC Lautaro Carmona denunció a través de su Twitter la existencia de supuesta intervención telefónica contra Camila Vallejo”
Auqnue los medios de comunicación oficialistas y algunos vespertinos de ultra derecha han querido tapar esta grave denuncia, surgen nuevos antecendentes de pinchajes telefónicos ilegales que confirmarían la noticia entregada en exclusiva por nuestro medio. En otra arista del caso, el Viernes se conoció que el recurso de protección y no innovar en contra de nuestro medio presentado por el cuestionado Director General de Carabineros, fue rechazado en primera instancia por la Corte de Apelaciones pero al ser reponido por el señor abogado y Ministro de la Corte Marcial Coronel Juan Carlos Gutierrez Silva fue acepatdo en seguanda instancia. Por otra parte aunque este medio no ha sido notificado, periodistas de tribunales confirmaron que se presentó por parte del General Pacheco de Valparaíso  un segundo recurso censurador en contra de nuestro medio que solicitaba una orden de no innovar, que buscaba “bajar” la noticia LAS PUTAS DEL GENERAL, fue rechazado en lo que concierne a la ONI (orden de no innovar y de censurar en forma inmediata la noticia) 
La noticia de la censura a nuestro medio de comunicación virtual y escrito generó el rechazo de losDirigentes Giorgio Jackson de la FEUC, Camila Vallejos de la FECH  y Jaime Gajardo del Colegio de Profesores.

Aumenta el apoyo a la movilización estudiantil y crece el rechazo a propuestas de La Moneda


13 DE AGOSTO DE 2011
Según encuesta de La Tercera

Aumenta el apoyo a la movilización estudiantil y crece el rechazo a propuestas de La Moneda

El sondeo de opinión muestra que un 76 por ciento de la población está de acuerdo con las manifestaciones que universitarios y secundarios han desarrollado en el último tiempo, a pesar de los hechos de violencia que se han desatado tras la finalización de las mismas. Además, un 65 por ciento señala estar en desacuerdo con las ofertas hechas por el gobierno para solucionar el conflicto.






A pesar de la violencia desatada en las últimas movilizaciones estudiantiles, las cuales dejaron millonarias pérdidas en el área pública y privada por los destrozos efectuados por grupos de vándalos, el 76 por ciento de los chilenos apoya las manifestaciones que secundarios y universitarios han realizado para conseguir un cambio en el sistema educacional. Sin embargo, lo curioso está en el incremento en el rechazo de las propuestas de gobierno que llega a un 65 por ciento.
Según una encuesta de La Tercera, el 76 por ciento de la gente está de acuerdo con las protestas y movilizaciones estudiantiles, lo que muestra un aumento de cuatro puntos en comparación al anterior sondeo del 1 de agosto que llegó a un 72 por ciento.
Respecto a las propuestas planteadas por el Ejecutivo para buscar una solución al conflicto, la encuesta señala que el 65 por ciento de las personas dice estar en desacuerdo, lo cual representa un incremento de dos puntos respecto a la anterior cuando marcó un 63 por ciento.
La pregunta respecto al lucro y si este perjudica o no la calidad de la educación, el 75 por ciento de los encuestados señala que es perjudicial, lo que significa un aumento de cinco puntos en comparación a la muestra del 1 de agosto en donde un 70 por ciento estima que es pernicioso.
En cuanto a la evaluación que han tenido los diversos actores involucrados en el tema, los dirigentes de los estudiantes universitarios tienen un 77 por ciento de adhesión, mientras que la presidenta de la Fech, Camila Vallejo, obtiene un 68 por ciento de evaluación positiva.
Sin embargo, los partidos políticos y el ministro de Educación muestran un alto rechazo a su actuación. De esta forma, la Concertación obtiene un 59 por ciento de rechazo, la Coalición de gobierno un 50 por ciento y el titular del Mineduc, Felipe Bulnes, un 44 por ciento.
Asimismo, el muestreo da cuenta que a pesar de los daños que han dejado las últimas manifestaciones, un 74 por ciento de los chilenos están de acuerdo a que las autoridades deben permitirlas siempre aún cuando puedan producirse desmanes. En tanto, sólo un 22 por ciento cree que deben ser prohibidas.
Otro punto del sondeo muestra que un 42 por ciento cree que los estudiantes deben mantener los paros, pero que estén dispuestos a dialogar con las autoridades, mientras que un 27 por ciento estima que deben terminar las movilizaciones e iniciar la discusión de los proyectos propuestos por el gobierno.
Además, el 70 por ciento está en desacuerdo que el Ejecutivo no permita marchas por la Alameda, mientras que un 29 por ciento se muestra de acuerdo a que se prohiban.
Finalmente, el muestreo de La Tercera señala que un 40 por ciento cree que es la falta de castigo para quienes cometen delitos como la causa principal de que las manifestaciones estudiantiles terminen en actos de violencia. En este mismo punto, un 20 por ciento cree que se debe a la intransigencia del gobierno, un 15 por ciento a la falta de control policial respecto de quienes cometen desmanes, un 12 por ciento a la incapacidad del gobierno para contener las manifestaciones, un 9 por ciento a la falta de responsabilidad política de quienes las convocan y un 5 por ciento a la intransigencia del movimiento estudiantil.

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/08/13/aumenta-el-apoyo-a-la-movilizacion-estudiantil-y-crece-el-rechazo-a-propuestas-de-la-moneda/

BRUTAL AGRESIÓN CONTRA ESTUDIANTE DE HISTORIA UV POR LA POLICÍA.


El estudiante será operado dentro de los próximos días Luego de marchar pacíficamente por la avenida Pedro Montt, el estudiante de Historia de la Universidad de Valparaíso, Fernando Andrés Zurita Tapia de 21 años, fue brutalmente agredido dentro del bus policial dejándolo con una fractura nasal. A eso de las 15:50 horas app. el estudiante se encontraba en la pasarela de la calle Errázuriz, observando el enfrentamiento entre carabineros y los estudiantes, mientras sus acompañantes sacaban fotos. En ese instante aparece el bus policial, deteniendo a todo aquel que se encontrara en la cercanías de los disturbios, sin discriminar a quienes estaban realizando destrozos. Es así como Fernando es rodeado por dos carabineros en moto, siendo arrastrado y posteriormente subido a patadas y manotazos al interior del bus policial. El bus estuvo dando vueltas por la calle Brasil y Errázuriz, los carabineros tiraban palabras de grueso calibre contra los 20 o 25 detenidos que estaban al interior del bus. Luego de detener a varios estudiantes mas, un carabinero identificado con las iniciales F.M.G (no podemos dar el nombre ya que todo esto formará parte de una investigación judicial) dijo lo siguiente: “saquémosle la cresta a uno de ellos para que sientan en carne propia como nos la sacaron a nosotros”. En ese momento otro carabinero (que aún no ha sido identificado) se acerca a Fernando y lo toma del polerón, fue tal la fuerza que este quedó rasgado. Este carabinero lo lanza contra cuatro o cinco carabineros que estaban en la parte delantera del bus, y allí lo empiezan a empujar entre los cinco tirándose al estudiante uno a otro como juagando al tontito, luego de dejarlo aturdido comenzaron los golpes: “Primero me tiraron del pelo por todos lados los cinco, luego vinieron los combos en la cabeza “El carabinero identificado, lo golpea en el lado derecho de la mandíbula, lo tira al suelo y entre todos le pegan patadas, es ahí cuando le llega uno de los combos en la nariz dejándole una severa fractura, acto seguido lo lanzan con el resto de los detenidos, las mujeres comienzan a llorar. En este instante uno de los carabineros se le acerca a Fernando y le pregunta irónicamente: ¿Qué le paso mijo? ¿Por qué está sangrando? y casi perdiendo el conocimiento el estudiante le respondió: ustedes me golpearon.
El carabinero seriamente le contesta: no, si nosotros no golpeamos a nadie, tu solo te pegaste con la puerta. El lugar de destino fue la segunda comisaria de Valparaíso ubicada en la calle Colón. Les tomaron los antecedentes, después de una hora y media lo llevaron al hospital Van Buren, le hicieron los respectivos exámenes los cuales arrojaron fractura en la nariz y daño parcial al ojo, lo cual le impedía enfocar bien. Estuvo esposado, todo el tiempo, los mismos médicos le pidieron a los carabineros que le sacaran las esposas. A eso de las 21:30 Hrs, dejaron al estudiante en libertad. Uno de los detenidos, intento grabar como el pegaban a Fernando, en ese instante un carabinero se le acerca y le dijo que dentro del bus no corría la ley, y obligándolo a apagar el celular.
Fernando realizara las correspondientes acciones legales contra los carabineros, recibiendo el apoyo de tres de los detenidos que estuvieron presentes en la golpiza y que están dispuestos a testificar.

FIN DE LA SERIE 10 LUGARES COMUNES FALSOS SOBRE LA EDUCACIÓN


FIN DE LA SERIE 10 LUGARES COMUNES FALSOS SOBRE LA EDUCACIÓN

Una propuesta para una educación chilena menos segregada

Tras analizar 10 lugares comunes falsos de la educación chilena, el profesor Fernando Atria culmina sus reflexiones con una propuesta que aborda un problema central: la segregación. Esto es, la existencia de escuelas para privilegiados y para pobres, y de un sistema que luego hace competir a los egresados de ambos establecimientos y afirma que esa competencia es meritocrática y justa. En su propuesta destaca varios aspectos interesantes: que los padres de verdad elijan el establecimiento al que irán sus hijos, impidiéndoles a los colegios seleccionar por dinero o desempeño, y que la educación la pague el Estado con un monto igual para todos los niños, sean éstos de clase media, pobres o ricos. Al poner el acento en la segregación, que no aparece como un problema en las propuestas del gobierno, Atria elabora una reflexión profunda sobre cómo hacer un sistema más libre para las familias y menos abusivo con los chicos que han nacido en la pobreza.
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El título de esta serie anunciaba que ella terminaría con una propuesta para hacer verdaderos los lugares comunes que se han analizado en estos días. Es importante entender cuál es el sentido de esta propuesta.
No se trata, desde luego, de imaginarse desde cero un sistema educacional alternativo y ofrecerlo aquí “llave en mano”, por así decirlo, de modo que sólo faltara enviar al Congreso el proyecto de ley respectivo. De hecho, en términos de “factibilidad política” tiendo a pensar que algo como lo que se dirá aquí y que ya se ha insinuado en las entregas anteriores de esta serie, es punto menos que imposible (aunque lo que es políticamente factible puede cambiar como consecuencia de la acción política, por lo que nuestros juicios actuales de posibilidad nunca pueden darse por definitivos).
El sentido de la “propuesta”, entonces, es hacer el ejercicio de mirar con cierta distancia lo que existe, lo que nos parece tan natural como el aire que respiramos, para ver que no es natural y que en principio podría ser distinto. Habiendo hecho este esfuerzo de mirar con distancia lo que acostumbramos dar por sentado, podremos ver de mejor manera lo falsas que son las promesas en las que el sistema educacional chileno descansa.
Porque el sentido de esta serie nunca fue el de identificar “mitos”, lo que constituye el deporte preferido de los que se presentan como “expertos” en educación. La razón por la que lo que esta serie ha intentado hacer no es “derribar mitos” es que los mitos son creencias enteramente falsas. Los lugares comunes que han sido considerados (o al menos algunos de ellos) no son en este sentido “mitos”. Son falsos, pero no enteramente falsos.
Son falsos porque invierten las cosas: presentan como fundado en la libertad de elegir a un sistema que niega libertad de elegir; como estructurado por un principio “progresista” de beneficio del pobre lo que es un sistema estructurado por un principio aristocrático de beneficio para el rico, etc. Pero precisamente porque lo que hacen estos lugares comunes es invertir las cosas, lo que hay que hacer es darlos vuelta de nuevo. Eso es lo que se intentará hacer aquí: invertir la inversión.
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El problema central del sistema educacional es su segregación de clase, lo que se produce por dos razones: en primer lugar, porque cada establecimiento puede cobrar una cantidad de dinero como condición de acceso. Esto implica que cada establecimiento deberá adecuar su oferta educativa a un “target” específico, el de las personas que pueden pagar esa cantidad de dinero. Los que tengan más dinero irán a un establecimiento que cobre más y los que tengan menos irán a otro que cobre menos. Lo primero entonces es proscribir el gasto privado en educación.
Pero la segregación puede introducirse de otros modos. Está también la selección de los alumnos de acuerdo a su rendimiento. Es sabido que, en términos agregados (no en términos individuales), prácticamente cualquier criterio de desempeño o logro está estrechamente correlacionado con la clase social. Basta mirar los resultados de cualquier medición para ver que hay una correlación estrecha entre cuna y desempeño (por supuesto existen las excepciones, pero eso no prueba nada políticamente relevante). Por consiguiente un sistema en el que los establecimientos pudieran seleccionar estudiantes tendería a producir la misma segregación que un sistema en el que los establecimientos pudieran cobrar lo que quisieran, pues eso también les permitiría adecuar su oferta a un “target” determinado, esta vez no por referencia a un precio de mercado, sino por referencia a un “proyecto educativo” determinado. Por consiguiente los establecimientos no deben poder seleccionar estudiantes. Pueden tener el “proyecto educativo” que deseen, desde luego, para así asegurar diversidad, pero la libertad políticamente fundamental es la de los padres de elegir, no la de los establecimientos de seleccionar.
¿Cómo podría organizarse un sistema educacional para que la promesa de que los padres pueden elegir, se haga efectiva? Si los establecimientos no pueden seleccionar, nos encontramos con un problema práctico. Pensemos en un colegio con fama de que posee muy buena educación. Es evidente que la cantidad de alumnos que querrán entrar ahí será mayor que el cupo. Hoy los colegios que tienen ese dilema lo resuelven a través del precio, del rendimiento académico o con la selección de las “mejores” familias. Mejores de acuerdo a lo que ellos crean que es “mejor” lo que puede por ejemplo ser que sean familias “bien constituidas”, cuyos padres sean profesionales, que estén dispuestos a involucrarse en la educación de sus hijos (es decir, que tengan un régimen laboral que les deje tiempo para eso), etc. Serán ellos los que asistirán al “buen” establecimiento, y los que no satisfagan esas condiciones deberán asistir al “mal” establecimiento. Pero es obvio que eso implicará que el mejor establecimiento se hará aún mejor, y el peor será todavía peor. El problema se agudiza y el sistema le da al que tiene y le niega al que no tiene.
Una solución alternativa a esa selección que hacen los colegios es un sorteo, como ocurre en algunos países desarrollados. Si hay 100 cupos y 200 postulantes, una tómbola distribuirá los recursos limitados sin fijarse en el apellido ni en el dinero de los postulantes. Un niño puede quedar afuera de un buen colegio por su “mala suerte”. Pero hoy queda afuera por el dinero de su familia o porque esta no cumple los requisitos que fija el colegio.
¿Y qué pasa con los privilegiados que quedan en un mal colegio, debido a su “mala suerte”? Los que tengan poder e influencia no se conformarán con esa situación y usarán ese poder e influencia para mejorar ese establecimiento. Esta historia puede terminar con un establecimiento de buena calidad y otro de mala calidad convergiendo, y no con uno de ellos hundiéndose en un espiral de marginalidad y baja calidad y el otro floreciendo.
Entre la selección por dinero y mérito y la selección a través de un sorteo, resulta evidente cuál es mejor método desde una óptica imparcial. Para verlo, basta que el lector se pregunte a sí mismo: si no supiera si mi hijo estará o no dentro del grupo de los que pueden pagar o satisfacer las exigencias del establecimiento o del otro grupo, ¿cuál de los dos modos de selección preferiría que se me aplicara?
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Un sistema que estuviera estructurado de este modo, y sobre la base de este principio, sería un sistema en el que la libertad de elegir sería igual para todos, cosa que promete, sin cumplir, el actual modelo (ver lugar común N°1). El único límite de esta libertad sería que esa libertad esté disponible para todos.
Por ello es una condición imprescindible que la educación de todos sería financiada con cargo a rentas generales de la nación, lo que como hemos visto no tiene porqué ser regresivo si los ricos pagan desproporcionadamente impuestos (ver lugar común N° 2). Para comprenderlo mejor imaginemos que, tras el sorteo, al colegio prestigioso de nuestro ejemplo logró entrar un grupo socialmente variado en el que se encuentran hijos de gerentes, hijos de secretarias de gerencia e hijos de juniors de gerencia. Cada familia ha postulado a ese colegio porque estima que el proyecto educativo es el mejor disponible. Ninguno ha sido rechazado por el colegio. Solo ha pasado que como hay cupos limitados, ha sido materialmente necesario sortear los espacios ¿Cómo pagan ellos su colegiatura? Bueno, para impedir que el dinero de las familias actúe en la educación prolongando el privilegio de los más afortunados, todo el gasto debería ser estatal y equitativo. Imaginemos por ejemplo un “voucher”, que con tanto entusiasmo defienden los neoliberales. Imaginemos que la educación en Chile sólo se pudiera pagar a través de ese voucher. Es decir el hijo del empresario y el hijo del obrero contarían con un voucher del mismo monto para pagar la educación. Los colegios no podrían recibir otro aporte más que ese. Si hoy el Estado dispone de una subvención de 45 mil pesos, pues ese será el monto para educar a cada niño chileno.
¿Sería este un sistema en el que las personas no pueden usar sus recursos para mejorar la educación de sus hijos? Aquí hay que hacer la distinción introducida en el lugar común N°10, entre usar esos recursos fuera del sistema educacional y usarlos a través del sistema. En cuanto a lo primero, no hay restricción, ni podría haberla, pues los padres harán siempre lo mejor para sus hijos y prohibirles que les compren libros o que los lleven de viaje o al teatro, sería no entender lo que es la familia. En cuanto a lo segundo, podrían usar sus recursos pero solo de modos que beneficiarían a todos. Si el valor del voucher fuera insuficiente no podría complementarlo (eso beneficiaría sólo a su hijo), tendría que presionar para que se aumentar (lo que beneficia a todos).
No se quede el lector en los mecanismos concretos descritos sino en la idea que los anima. Un sistema educacional organizado de ese modo se transforma en un momento de comunidad, en el cual todos concurrimos como ciudadanos iguales. Hoy “Chile” es el nombre para dos países: uno de escuelas, consultorios y hospitales y otros de colegios, consultas y clínicas. Sólo cuando “la Roja” sale a la cancha podemos mirarnos unos a otros y reconocernos como vinculados por un interés común. Es enteramente insensato pensar que esto es algo que resultará beneficioso para todos: una sociedad de individuos aislados, cada uno de los cuales no ha tenido experiencia en socialización con otros distintos de él, cada día más desconfiados, cada día más asustados unos y más convencidos los otros de que los han hecho correr una carrera en condiciones de grosera desventaja. Es insensato pensar que un sistema educacional cada día más finamente segregado producirá algo distinto a cinismo, clasismo, racismo y un largo y ominoso etc.
Los establecimientos no deberían poder seleccionar, precisamente porque los niños, por sus capacidades de niños, por su voluntad de niños, no se merecen lo que reciben. Son radicalmente inocentes. No se trata de que los niños hayan de aprender que lo que hacen no tiene consecuencias, sino precisamente al contrario: para que puedan aprenderlo, es necesario que puedan sufrir las consecuencias de decisiones tomadas antes de que tengan las condiciones para decidir bien, lo que implica que esas consecuencias no pueden ser graves. Es inhumano un sistema estructurado sobre la base de premios o castigos a decisiones tomadas por individuos a quienes la ley misma no considera capaces de administrar su patrimonio. Decir que la educación es un derecho es precisamente decir que uno debe recibirla con independencia de que haya hecho algo para “merecerla”. El sistema propuesto trata a la educación como un derecho, a diferencia de lo que ocurre con el sistema chileno.
Si el sistema educacional tiende a la integración, como lo haría bajo las medidas propuestas, entonces podría decirse que el resultado diferenciado de los establecimientos muestra algo acerca de esos establecimientos y no acerca de los estudiantes que recibe y las condiciones bajo las cuales ha de funcionar, y que debe oponerse un “foco en el aula” (véase el lugar común N°8). Como está visto, el problema con estas ideas no es que ellas sean falsas en sus propios términos, sino que en las condiciones del sistema educacional actual ellas cumplen la función de ocultar detrás de un discurso de incompetencia local lo que no es sino una consecuencia de la segregación generalizada.
¿Qué hay de los profesores de desempeño deficiente (mencionado en el lugar común N°9)? Como hemos visto, no es aceptable que un establecimiento se limite a despedir a un profesor por su desempeño insuficiente. Eso no es sino una manera de perjudicar a otro establecimiento, el que contratará a ese profesor. Pero tampoco es razonable entender que un profesor no puede tener desempeño deficiente. Lo que debemos decir desde una óptica imparcial es que si su desempeño es verdaderamente insuficiente la consecuencia no puede ser que se le excluya de un establecimiento en particular, sino del sistema educacional completo: si no tiene un desempeño apto para desempeñarse en un establecimiento, no puede desempeñarse en ninguno. Es claro que esta decisión no puede quedar entregada unilateralmente a un director de establecimiento. Lo que es necesario es crear, quizás aprovechando lo que se ha construido sobre evaluación docente, un mecanismo de descalificación y recalificación profesional en el cual el informe del director despectivo ha de ser un insumo valioso, pero no decisivo.
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El sistema propuesto no exige acabar con la educación privada, porque es plenamente compatible con ella (ver lugar común N°10). Este es un punto central. El neoliberal que reclama que iniciativas privadas pueden cumplir funciones públicas tiene toda la razón. Lo que debe rechazarse es la pretensión adicional del neoliberal: que lo han de hacer sujetos al régimen de los privados. En el caso de los establecimientos educacionales, que los privados operen conforme al régimen de los privados implica que ellos pueden decidir a quién proveer del servicio educacional y a quién no, qué condiciones imponer como requisito para hacerlo y cuándo no exigirlas. Esto es lo que introduce en el sistema una tendencia inevitable a la segregación. Si los privados han de cumplir funciones públicas, deben hacerlo sometidos al régimen del Estado. El Estado no puede poner condiciones a los ciudadanos para recibir educación, porque la educación es un derecho del individuo, no del Estado (los “liceos de excelencia” son, por eso, una forma subrepticia de privatización de la educación pública).
El sistema propuesto maximiza la libertad, porque reconoce libertad igual para todos. No hay conflicto entre libertad e igualdad. La igualdad no es sino el régimen de la libertad, porque lo que es políticamente fundamental es la libertad de todos, no la de los privilegiados. Y la libertad ha de ser para todos porque el Estado no puede hacer distinciones, debe dar al interés de cada uno por ser libre el mismo peso. La cuestión, entonces, no es entre quienes creen que la libertad es importante, que defienden el sistema actual, y los que creen que la libertad no es importante, y están dispuesta a “sacrificarla” por lograr igualdad. Es entre quienes creen que la libertad es importante para los ricos y los que creen que la libertad es importante para todos; los que, en otras palabras, disfrazan bajo la retórica de la libertad su defensa del interés de los privilegiados (o, por supuesto, han sido engañados por esa retórica) y los que creen en el valor genuino de la libertad.