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lunes, 2 de abril de 2012

Camila Vallejo: “La oposición a las reformas tributarias es sólo por los intereses creados”


La actual vicepresidenta de la FECh Camila Vallejo,en entrevista para Radio Universidad de Chile, se refirió a la propuesta de reforma tributaria presentada por la Federación de Estudiantes.
Las modificaciones de impuestos planteadas por los estudiantes abordan el problema de la desigualdad en Chile, prohibiendo la elusión de gravámenes de parte de las grandes fortunas y aplicando royalties reales a la explotación de los recursos naturales”
La supuesta inviabilidad que se habría aducido sobre el proyecto responde a los intereses que existen en torno a este asunto.  Se decía que era inviable por el actual escenario político y por la correlación de fuerzas que existe al interior del Parlamento. Muchos se van a oponer porque acompañado al cambio en el sistema tributario van impuestos a los recursos naturales, figura que todavía no existe como tal”
Van a haber muchos grupos de interés que se van a oponer y van a hacer presión en el Congreso y otros que además tienen conflictos de interés directo con ese tema. Algunos podrían decir que esta propuesta es muy ambiciosa y en el Congreso no va a haber mayoría para aprobarla, pero siempre es bueno abrir el debate. Lo que nos caracterizó el año pasado es que logramos también correr el cerco de lo posible”
Respecto de la labor del movimiento estudiantil durante el 2012, la intelectualmente superior Camila Vallejo señaló que pese a que este año no estará marcado por las marchas y protestas, sí se enfocará en afianzar las alianzas con los trabajadores para poder enfrentar mejor un modelo que está en crisis.
“No es porque sea simplemente la intención de los estudiantes de recurrir a los trabajadores porque entendemos que el problema de la educación es de todos, sino que ellos mismos han apelado a la unificación porque hay problemas que son transversales y nos están afectando a todos.

http://www.gamba.cl/?p=22741

Mayol Vs Salazar: las tesis en pugna para explicar el movimiento estudiantil


2 DE ABRIL DE 2012
El sociólogo y el historiador influyen sobre los jóvenes en las calles
Dicen que no hay nada más poderoso que una idea a la que le llegó su hora. ¿Pero cuáles son los contornos, fundamentos y proyecciones de esa idea sobre lo que está pasando en Chile? Estos académicos son los principales intérpretes del movimiento. Convergen en varios puntos, aunque chocan en otros fundamentales. Aquí están los disensos de quienes han escudriñado en las entrañas del malestar que cruza a la juventud y al país.




En su casa de Ñuñoa, Alberto Mayol (36), sociólogo, se enfrenta a sus debilidades: varios textos de Truman Capote, Alessandro Baricco y estantes completos de teoría política. Un par de libros de cocina y otros con la historia de The Beatles. También hay búhos, decenas de ellos. Colecciona figuritas de búhos de Atenea: uno que mira hacia el costado. El primero de ellos fue un regalo casual de un tío. Desde entonces no ha parado: tiene cerca de 40.
Está la crudeza de Raymond Carver. Y sobre la biblioteca, la crudeza de Gabriel Salazar: “Conversaciones con Altamirano” y “Construcción del Estado en Chile”.
“Es posible que Salazar no haya leído nada de mí, pero yo sí tengo que haber leído a Salazar”, comenta Mayol, riendo.
Mayol y el reconocido historiador Gabriel Salazar (76), han sido los pensadores más importantes del conflicto estudiantil que explotó el año pasado. Tienen varios puntos de encuentro, pero también hay diferencias que se ubican en la génesis y el desarrollo de las movilizaciones más importantes que hayan inundado las calles en democracia.

EL ORIGEN

La desigualdad del sistema educacional chileno, originado en dictadura, explotó con fuerza el año pasado.
“Yo creo que la energía que mueve esto es el malestar, lo que se destruye es el proceso de despolitización”, dispara Mayol y apunta a una de las diferencias que tiene con Salazar: “Creo que el movimiento se mueve con esa energía, no creo, por tanto, que el centro del movimiento estudiantil sea el problema de lo popular”, explica. Además cree que la mayor fortaleza de la forma como se abordó el conflicto —de parte de los estudiantes—, es que el acento siempre estuvo puesto en el debate. “Ellos tenían que afirmarse en eso. Ese era el corazón. Por eso, cuando ellos van al Parlamento y debaten, igual ganan, pero cuando van donde Piñera pierden, porque con él no se debatía, se negociaba. Por eso insistían tanto en que esa reunión fuera televisada”, recuerda Mayol.
A lo que se refiere Mayol con “lo popular”, es un concepto amplio que rebasa la idea de clase social. Normalmente se hablaba de clase social para referirse a los “asalariados”, pero ese grupo, que está frente a frente a la burguesía industrial, es muy escaso. La clase obrera industrial, según Gabriel Salazar, nunca ha superado —contando incluso sus mejores tiempos— al 20% de la fuerza de trabajo. “El concepto se hizo estrecho, porque quedaban fuera los pobladores, vendedores ambulantes, traficantes (los grandes y chicos: drogas, cds, coleros)… entonces, la masa social afectada por el sistema —sea porque no tienen ingreso suficiente o sea por un salario de explotación— es muy grande”, comenta quien es reconocido como uno de los historiadores contemporáneos más importantes del país. “De ahí que el movimiento estudiantil el año pasado, un sector de la clase popular, marca un camino y comienza a movilizar a toda la clase popular”.

EFECTO DOMINÓ

Hay muchos analistas que entienden las distintas explosiones sociales del país como un proceso histórico que no partió justamente en mayo del año pasado, cuando los estudiantes se volcaron a las calles.
Salazar defiende esta idea. Incluso instala como una de las manifestaciones previas lo ocurrido con los pingüinos que irrumpieron en la agenda política de Michelle Bachelet en 2006.
Ese año, para algunos, el sistema educacional chileno tuvo un importante golpe y no sólo se derogó la LOCE, sino que se profundizó la reforma educacional que comenzó con la democracia.
Para otros, sólo significó una pequeña piedra en el zapato para la administración Bachelet. Y nada más que eso.
En opinión de Salazar, el movimiento pingüino es parte de la lógica que terminó en la expresión popular el año pasado. “Es la misma onda”, la que tocó desde 2006 a 2011 a los estudiantes, según Salazar.
“Ellos no hicieron nada sin el acuerdo de todos en la asamblea. La asamblea mandaba, no el partido, no la directiva, no los dirigentes. De un salto pasaron de la política representada por los partidos a la política con participación de todos. Ellos, sin darse cuenta, pusieron en el tapete una nueva forma de hacer política y son ellos los que ahora son estudiantes universitarios”, dice Salazar y advierte a las autoridades que vienen: “Y los secundarios del año pasado eran mucho más radicales y puntudos. Dentro de tres años, ellos también van a estar en la universidad”.
Aunque Mayol concuerda con Salazar en que existe la energía de un período pre-revolucionario, cree que no tiene piso en este minuto, porque no hay contenidos. Para Mayol  “nunca en la historia la emergencia de movimientos sociales había coincidido con la incapacidad evidente (por deslegitimidad) de los militares, la Iglesia y la clase política. La ciudadanía tiene hoy una capacidad revolucionaria, pues puede producir cambio en la velocidad, que es la definición última de la revolución. Chile cambió radicalmente en diez meses y bajo un proceso de ciudadanización intensa esa velocidad seguirá demoliendo el orden actual”.
Estamos viviendo, según Salazar, un momento en que los estudiantes se aburrieron de los partidos políticos. Los nuevos movimientos se rigen por asambleas libres, donde no hay un líder, sino voceros que transmiten lo que deciden democráticamente sus compañeros. Por eso, dice Salazar, la CUT y el Colegio de Profesores no representan las nuevas lógicas de acción de los movimientos populares.
En cambio, Mayol tiene una mirada totalmente crítica de las manifestaciones de 2006 y no cree que tengan una relación directa con lo que comenzó a ocurrir el año pasado.
“La energía del movimiento pingüino es totalmente de resentimiento. No hay ninguna continuidad entre ese movimiento y éste. La revolución pingüina es la versión de Bachelet en movimiento social. El discurso de esos estudiantes tuvo su anclaje en el dolor, en la tragedia y en el padecimiento. El mundo social reprodujo eso en los pingüinos, desde la carencia, desde la ausencia, desde el llanto, pero sin transformación futura”, sentencia Mayol.
Por eso, según el sociólogo, lo que de verdad pasó hace cinco años, es que esa energía cruzó todo el espectro político, pero fue ineficaz, porque al mismo tiempo que era poderosa, no tenía un concepto. “Y terminó en cooptación, en renuncia, en la LGE, que es peor de lo que había, en abandono y finalmente con un anclaje en la pena. Ahí no hay ciudadanía”, retruca Mayol.

LA REVOLUCIÓN

Hace pocas semanas, un video comenzó a dar vueltas en la red. Algunas de las imágenes eran más o menos éstas: Camila Vallejo con el puño en alto. Camila convertida en una caricatura parecida al Ché. Es decir, una serie de postales que dan cuenta de que hasta en ruso —idioma en el que está hecho el video— los rostros más emblemáticos de la lucha por una educación digna, son un ícono casi revolucionario.
“Es que estamos en una etapa pre-revolucionaria”, expresa Gabriel Salazar, quien el año pasado explicó el fenómeno en universidades, charlas y en diferentes medios de comunicación, incluyendo éste.
“De que hay energía, hay. Está el cansancio frente a alguien, la rabia, la crítica y el afán de movilizarse”, señala el historiador. Sin embargo, cree que faltan algunos ingredientes para que esto se convierta en una bomba: “Lo que falta es construir una propuesta para no sólo canalizar la energía, sino que construir un sistema, un modelo a la pinta de la ciudadanía y eso poco a poco está surgiendo”.
Según Salazar, lo que hace Magallanes es un modo de autogobierno. Lo mismo pasa en Aysén. “Lo que pasa es que se requiere, además, una propuesta mas científica basada en la historia”, dice Salazar, aunque algo de eso hay: “Las ciencias nuevas, ciencias sociales, han entregado enormes elementos en ese sentido. La sociología del desarrollo local, la educación popular, la antropología local, el trabajo social, la sicología social, entonces tenemos en ese sentido una teoría que no tuvimos en 1970”.
A pesar de la efervescencia social, éste es otro punto en el que discrepa Alberto Mayol.
Si bien concuerda con Salazar en que existe la energía de un período pre-revolucionario, cree que no tiene piso en este minuto, porque no hay contenidos.
Para Mayol, la lógica revolucionaria actual tiene relación con la existencia de un proceso de politización en Chile. “Nunca en la historia la emergencia de movimientos sociales había coincidido con la incapacidad evidente (por deslegitimidad) de los militares, la Iglesia y la clase política. La ciudadanía tiene hoy una capacidad revolucionaria, pues puede producir cambio en la velocidad, que es la definición última de la revolución. Chile cambió radicalmente en diez meses y bajo un proceso de ciudadanización intensa esa velocidad seguirá demoliendo el orden actual”.
Sin embargo, Mayol señala que “una revolución necesita haber definido el horizonte, qué quiere decir salir de lo que hay. Aún no ha configurado el horizonte utópico”.
En este tema, Gabriel Salazar, defendiendo la idea de que vivimos un período pre revolucionario se toma el tiempo para aclarar algo: “Estamos acostumbrados a que la revolución es violenta, que el pueblo toma por asalto el Palacio de Gobierno, la Bastilla, el Palacio de invierno de los zares y domina así todo. Pero también puede haber una revolución donde el pueblo imponga las cosas por una vía racional, como una asamblea constituyente”. Eso sí, Salazar hace una inflexión: “Aunque a lo mejor hay que pensar en asalto… no hay que ser tonto tampoco”.







http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/04/02/mayol-vs-salazar-las-tesis-en-pugna-para-explicar-el-movimiento-estudiantil/

Giorgio Jackson llega a Concepción para presentar movimiento asumiendo tareas “más políticas”


Sábado 31 marzo 2012 | 20:38

El ex dirigente estudiantil Giorgio Jackson llegó hasta Concepción para presentar el movimiento “Revolución Democrática”, orgánica que lidera, ocasión en la que llamó a crear estrategias y no dejarse vencer por la ansiedad.
Está en el último año de Ingeniería Civil en Tecnología de la Información, y hasta hace poco tiempo se encargaba del área digital de “Revolución Democrática”, pero hoy se alista para asumir tareas “más políticas”, como él mismo definió, señalando que es necesario crear estrategias, dejando a un lado la ansiedad del momento.
Desde la orgánica dicen ser una alternativa y se definen como un movimiento político de la izquierda y centro izquierda y anunciaron que los desafíos para este año se concentrarán en devolver el poder a la gente.
El movimiento estudiantil marcó el 2011 y el conflicto social parece acrecentarse, pero Jackson dijo tener confianza en que los nuevos actores que ejercen las vocerías en los distintos gremios, especialmente en el estudiantil.
El ex vocero de la Confederación Nacional de Estudiantes de Chile, sentenció que es el sistema político el que no aguanta las presiones sociales que emergen día a día en el país.



http://www.biobiochile.cl/2012/03/31/giorgio-jackson-llega-a-concepcion-para-presentar-movimiento-asumiendo-tareas-mas-politicas.shtml

viernes, 30 de marzo de 2012

El camino es la unidad, la movilización y la autodefensa



Debemos ponernos a la altura del período histórico que vivimos
Las experiencias de un año de lucha muestran que el movimiento estudiantil ha logrado avanzar en las tres “A”: Autonomía, autogestión y autoeducación, pilares para seguir profundizando la movilización de todo el pueblo.
Es complejo intentar un balance de las luchas de un año cuando se hace en el trayecto de la coyuntura misma, como es difícil hacer un análisis de lo ocurrido pues éste se enmarca dentro de un período de hechos que obliga a construir una mirada popular del período que recientemente dejamos atrás. El objetivo de un balance aproximado es, entonces, alimentar de forma escueta y con algunos elementos que construimos colectivamente en laAsamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, de la que fui vocero durante el 2011.
Como organización partimos el año con un potencial revolucionario tremendo, pero con la principal necesidad (y obligación) de toda organización estudiantil de acumular un número importante de liceos, estudiantes de base y dirigentes (que por cierto representan la denominada por nosotros fuerza social revolucionaria) con disponibilidad a movilizarse; y mucho más que eso, con disponibilidad de combate, de lucha y de motivación hacia más estudiantes que pudieran traducirse en la apertura a nuevos liceos y asambleas de estudiantes dispuestos a movilizarse.
Esto estuvo precedido, primero, por un arduo trabajo de bases realizado sobre todo durante el año 2010 ,y segundo, por un temprano trabajo que realizamos en los meses de diciembre, enero y febrero del 2011, durante el período de vacaciones escolares. Un grupo de no más de cincuenta compañeros y compañeras trabajamos esos meses para construir organización estudiantil y autoeducación, mientras paralelamente también reconstruimos lazos con algunos actuales dirigentes, sobre todo del sur del país que fueron, sumados a la Región Metropolitana, los más movilizados durante el año anterior.
Con todo este trabajo avanzado nos encaminamos a empezar el 2011, pues sabemos que el “mambo” (1) empieza paralelamente al inicio del año escolar. Comenzamos a mediados de marzo con un número cercano a los veinte liceos, para ir escalando progresivamente, hasta que ya en la segunda quincena de abril teníamos a unos 35 liceos coordinados, y con una muy relevante participación de estudiantes independientes. Tras una amplia y democrática discusión llamamos a la primera movilización del año (a la que, por cierto, los universitarios nos respondieron con una contra-movilización en disputa de la conducción del movimiento).
Es muy inusual que en la primera movilización del movimiento estudiantil se presenten cuatro mil estudiantes, y además de manera espontánea se realice la toma de una radio emisora, sumado a las cerca de cuatro horas de combate que los estudiantes libraron contra la policía antimotines o fuerzas especiales. Fueron estos tres elementos los que nos ayudaron de forma muy rápida a construir un análisis de la coyuntura y también pregonar como se veían venir las siguientes jornadas. No nos equivocamos, porque fueron esos tres elementos los que caracterizaron al movimiento social o popular, como lo llamamos a los que no creemos en los términos postmodernistas como “la ciudadanía o el movimiento ciudadano”.
LAS TRES A
Por el lado político, lo más destacable fueron, las que como perfectamente las caracterizó la Opech (2), las tres A del movimiento estudiantil: Autonomía, autogestión y autoorganización. Autonomía, pues ante la ausencia y necesidad de un referente político representativo y popular, los estudiantes han sido enfáticos en no plegarse en masa a ninguna organización política tradicional. La autogestión es un proceso que se construyó -y se sigue construyendo- ante la necesidad de organizarse en cualquier espacio, y preponderantemente ante la necesidad de hacer sustentable una toma, por ejemplo, un espacio de construcción político y social que en un principio se sustentó exclusivamente con el apoyo del pueblo, pero que gracias a la iniciativa del estudiantado, se autogestionó por medio de ventas, actividades culturales con aportes voluntarios, trueques, etc.
La autogestión se desarrolló a tal grado que algunos colegios, como el Liceo Manuel Barros Borgoño o elA-90 de San Miguel (3), llegaron inclusive a efectuar actividades académicas con profesores que decidieron considerar éstas dentro del año académico de los respectivos establecimientos educacionales.
Las experiencias anteriores van estrechamente ligadas con la última “A”, la autoeducación; se trata de un proceso en el que los estudiantes y el pueblo movilizado experimentaron de manera muy fehaciente dentro de diversos espacios (los estudiantes secundarios dentro de sus tomas lo experimentaron mejor que nadie) que tiene que ver con la convivencia entre compañeros, con una comunidad autoformada y no impuesta por nadie, con la necesidad de aprender diversas técnicas para sustentar una toma, la creación de colectivos estudiantiles, de grupos de estudio, la formación de un criterio político-social, y hasta el estudio personal o grupal de la filosofía política y económica dentro de las tomas; todo esto formó parte del importante proceso de autoeducación que experimentamos como secundarios.
Estas vivencias, experiencias y análisis político son parte sustancial de cualquier balance que se haga de las luchas del 2011.
NUESTRAS PERSPECTIVAS
Quedan aún tareas pendientes y un largo camino por recorrer. Vemos diferentes tácticas y diferentes maniobras para hacer frente el año que se viene por delante. Como secundarios tenemos una misión clara: una de las tareas fundamentales que se nos plantea, es avanzar hacia la unidad de nuestro sector.
Para concretar la unión real del campo popular la primera tarea es superar nuestras diferencias entre estudiantes secundarios, tarea que se facilita mucho más cuando los partidos políticos tradicionales quedan al margen de la discusión. Otra tarea pendiente, en la que podemos tener incidencia, tanto en nuestro rol de estudiantes como desde nuestro rol de hijos es, sin duda alguna, la de promover activamente la organización de los trabajadores.
El año pasado, con una visión muy reducida de lo que sería el movimiento popular en las calles, instamos a nuestros padres a movilizarse, como apoderados y como pobladores; hoy urge más que nunca que los trabajadores paralicen sus labores productivas, tal como lo han hecho los trabajadores portuarios (4), advirtiéndole al Gobierno sobre la reducción salarial que sufriría su gremio.
Tarea crucial y pendiente también es la unidad de la izquierda revolucionaria existente. Conocida es la división que ha sufrido la tan vapuleada izquierda, que luego de la separación, fragmentación o disolución de los partidos revolucionarios, se volcó por completo a buscar una estrategia para superar el reflujo, primero como sectores aislados y marginados numéricamente, y luego exclusivamente con los militantes y sin escuchar la voz del resto de los explotados, el pueblo común y corriente.
Urge reformar nuestra visión de la política, abandonar las maquinarias políticas y seguir avanzando en la estrategia que se ha mostrado sobre todo en el último tiempo como la más efectiva para la organización entre los explotados, el uso y la promoción del modelo asambleísta para organizarnos con la gente en cualquier rol social, en los sindicatos, en federaciones, en las poblaciones, o en los liceos. Es hora de abandonar el viejo modelo electoral y supuestamente representativo que reproducen organizaciones trascendentales para la lucha social, como la CUT o el Colegio de Profesores (que por cierto desde la palestra política que poseen sus principales rostros y dirigentes critican el sistema binominal y lo reproducen dentro de sus organizaciones). Los cargos de representación deben seguir siendo revocables durante este año, debe ser la demanda y soberanía popular la que en cualquier momento elija a sus voceros, pues el conjunto del pueblo posee una madurez política que le permite tener voceros y no dirigentes.
Debemos seguir promoviendo la organización territorial y poblacional, aprovechar las únicas oportunidades organizativas que nos van quedando. En los últimos días hemos visto una fuerte e insaciable rebelión popular en Aysén que muestra el camino que debemos seguir: la movilización popular, la unidad incondicional y la autodefensa, pues resultan indispensables para enfrentar los nuevos procesos sociales que se aproximan.
Este período histórico de rearme y reorganización de los explotados debe ser enfrentado con la más alta cantidad de unidad posible, pues no serán grupúsculos pequeños que pregonan la representación del pueblo los que triunfen en la lucha por una sociedad más justa. Todos los explotados, en conjunto, seremos los que alcancemos nuestros objetivos en las luchas sociales del porvenir.
NOTAS
1. Mambo es un término juvenil que hace referencia a la movilización o a la confrontación directa contra carabineros y la represión.
2. Observatorio de Políticas Educativas de Chile www.opech.cl
3. Para interiorizarse más acerca de estas experiencias consultar el libro ‘’Trazas de utopía’’, Editorial Quimantú, enero 2012
4. En relación al paro de la Unión Portuaria de Chile y en énfasis a la experiencia a la Unión Portuaria del Bío Bío.
Por Alfredo Vielma
Vocero nacional de Aces Chile 2011.
Marzo 2012

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