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miércoles, 6 de abril de 2011

Mariana Aylwin reconoce que avisos publicitarios en textos escolares existen desde 2002


6 DE ABRIL DE 2011
Habla la ex ministra de Educación

Mariana Aylwin reconoce que avisos publicitarios en textos escolares existen desde 2002

"Me contacté con el ministerio de Educación y efectivamente, según ellos, desde 2002 en la unidad de Medios y Publicidad de los libros de comprensión lectora ha habido textos con publicidad. Pero yo no recuerdo nada ni remotamente cercano a lo que dieron a conocer ustedes", afirmó la ex secretaria de Estado durante la administración de Ricardo Lagos.

La ex ministra de Educación Mariana Aylwin aseguró este martes que la incorporación de publicidad en los textos escolares fue parte de la reforma educacional ocurrida en el año 2002 tras el trabajo de una comisión multisectorial en la que participaron personajes como la historiadora Lucía Santa Cruz hasta dirigentes del Colegio de Profesores.
En declaraciones a El Mostrador la ex secretaria de Estado, durante la administración de Ricardo Lagos, afirmó que durante su gestión se terminó de cambiar el currículum educativo y que fue un proceso no exento de dificultades.
“Ya en esa época tuvimos polémicas con algunos textos, por ejemplo, de cómo nos acercábamos a la historia del gobierno militar. Entonces yo armé una comisión transversal liderada por Máximo Pacheco. Estaban desde Lucía Santa Cruz hasta Jorge Pávez, del Colegio de Profesores, y nadie hizo mención de lo que vemos ahora”.
De todas maneras, afirmó que la incorporación de material publicitario dista mucho de lo que traen los libros dados a conocer por este medio, que fueron impresos entre los años 2008 y 2009.
“Una comisión transversal integrada por personas de distintas visiones revisó la política de textos escolares en 2002. Esa comisión no aprobó los textos, pero se hizo cargo de los problemas y críticas que habían entonces. El tema de la publicidad en los textos no estuvo presente. Si en una unidad de la asignatura de lenguaje se incorporaron mensajes publicitarios con el objetivo de analizarlos críticamente, es muy distinto que los textos hayan incorporado publicidad con un objetivo comercial”, aseguró Aylwin.
A raíz del artículo publicado ayer por El Mostrador donde se dio a conocer la inclusión de avisos comerciales en textos escolares, Mariana Aylwin dijo: “Me contacté con el ministerio de Educación y efectivamente, según ellos, desde 2002 en la unidad de Medios y Publicidad de los libros de comprensión lectora ha habido textos con publicidad. Pero yo no recuerdo nada ni remotamente cercano a lo que dieron a conocer ustedes”, dijo.
En ese sentido consideró que “en los términos de referencia para hacer los libros obviamente que debiera indicarse que los avisos deben ser simulaciones y no marcas (…).  A mí no me gusta que un texto lleve propaganda. Cuando leí esto pensé que era publicidad pagada y lo encontré inaceptable”.

-En los libros que mostramos hay avisos en la portada y contraportada de la unidad de medios y publicidad. 

-Algo así no lo vi jamás. Además, Editorial Santillana puede presentar sus libros pero el ministerio también puede opinar y pedir modificaciones
-También hay un aviso a dos páginas completas de Milo
-De esa manera no lo vi nunca. Estoy 100% segura de que no habia nada parecido el 2002. Como te decía: aquí hubo una comisión integrada por gente muy prestigiosa y preparada. Habrían manifestado su contariedad como lo hace hoy el Colegio de Profesores que también estaba en la comisión.









La Contraloría evalúa posible auditoría al Mineduc por uso de publicidad en libros escolares


6 DE ABRIL DE 2011
Siguen repercusiones por denuncia de El Mostrador

La Contraloría evalúa posible auditoría al Mineduc por uso de publicidad en libros escolares

"Hay temas que se refieren a la materia que, si no se están cumpliendo, se va a hacer presente", dijo Ramiro Mendoza. La editorial Santillana, por su parte, descartó de manera tajante que haya lucrado con la elección de una marca o producto determinado y defendió la inclusión de esos contenidos, por cuanto buscan "despertar el sentido crítico de los jóvenes estudiantes a través de ejemplos reales".

El contralor general de la República, Ramiro Mendoza, dijo este miércoles que el organismo fiscalizador está evaluando la posibilidad de llvar a cabo una auditoria en el Ministerio de Educación luego que El Mostrador diera a conocer la incorporación de avisos publicitarios en los textos escolares de cuarto, quinto y secto básico.
“Se trata de material educativo que se financia con recursos públicos y que dice relación con la destinación a establecimientos subvencionados, y a alumnos que deben recibir esos instrumentos por parte del Estado. Ahí hay temas que se refieren a la materia que, si no se están cumpliendo, se va a hacer presente”, dijo Mendoza en declaraciones consignadas por la radio BíoBío.

LA POSICIÓN DE SANTILLANA

En tanto, la editorial Santillana defendió el uso de avisos publicitarios con fines educativos y descartó que haya dineros involucrados en la elección de una u otra marca o producto.
A través de un comunicado, manifestó que “en relación a la discusión pública que se ha generado por la inclusión de avisos publicitarios como ejemplos en textos escolares, Editorial Santillana Chile quiere aclarar que en todo momento ha respetado los programas de estudio y directrices curriculares establecidos por el Ministerio de Educación para el conjunto del sector editorial. La incorporación de ejemplos publicitarios como material didáctico tiene como objetivo despertar el sentido crítico de los jóvenes estudiantes a través de ejemplos reales y es una práctica pedagógica recomendada por organismos internacionales y extendida en otros sistemas educativos”, sostuvo.
Agregó que “la selección de las marcas o campañas es realizada por un experto equipo de autores y editores, que las escogen de acuerdo a su aporte pedagógico, determinado por la forma en que están construidas, y no por la marca como tal. Por la publicación de dichas marcas en sus textos, Editorial Santillana no ha recibido nunca dinero o beneficio alguno”.
Finalmente, la editorial destacó que durante más de cuatro décadas ha trabajado en “el desarrollo educativo y cultural de Chile” y lamentó “el malestar creado por las informaciones aparecidas en la prensa y manifiesta su empeño en continuar con la labor pedagógica que le ha llevado a liderar la creación de contenidos educativos en los 22 países donde tiene presencia”.

martes, 5 de abril de 2011

Textos escolares aprobados por el Mineduc incluyen publicidad


5 DE ABRIL DE 2011
Placement de marcas y cómo puede afectar a los niños

Textos escolares aprobados por el Mineduc incluyen publicidad

Son libros de Lenguaje y Comunicación que cuestan entre $ 17.000 y $ 26.000. Apuntan a la formación de niños menores de 12 años de colegios particulares y traen impresos avisos comerciales de distinto tamaño. Según la editorial que los publica esto “no constituye de forma alguna publicidad”. Más bien, asegura, forma parte de lo que el Ministerio de Educación define como “textos auténticos y de circulación social”. Algo que consiste en la incorporación de marcas a la enseñanza desde la Educación Parvularia. El mercado de los llamados “tween” concentra el 43% del consumo.






“¿Qué se dice del producto?”. Camila (10) escribe en el espacio que queda bajo la pregunta: “Que es bacán”. No se trata de un cuestionario sobre Demi Lovato ni Miley Cyrus. Frente a la pregunta, está redondo y rojo impreso el logo de la empresa de telecomunicaciones Claro; además de una tarea que invita a cantar: “Mi primer Claro es la forma más bacán de hablar con mis amigos. Mi primer Claro es estar lejos y sentirme en casa. Si hablas Claro, claro que tienes más…”.
El jingle no está lanzado al azar en la página 56 del libro de Lenguaje y Comunicación de Santillana. Es parte de la forma de enseñar la Segunda Unidad sobre avisos de publicidad y medios para 5º básico. En las mismas páginas se pide leer en voz alta eljingle y determinar a quién se dirige, dónde lo escucharon antes y cómo se expresa el mensaje.
No sólo Claro aparece a dos páginas completas donde se estudia las características del producto y el mensaje que quiere transmitir la empresa. También hay afiches de Monarch y alimentos que habitualmente usan publicidad especialmente dirigida a niños.
Los cuadernillos de Comprensión Lectora de la misma editorial, para 3º y 4º básico, también aluden a productos consumidos por los alumnos: en las ilustraciones aparecen dos reconocidas marcas de jugos: Ades y Watt’s decorando la portada de éstos.
“Es algo impresentable. Bajo ningún argumento educacional se sostiene la existencia de avisaje publicitario en los libros de estudio de un menor sin discernimiento”, reclama un apoderado que se encontró con estos avisos en los libros de sus hijos y decidió informarnos del tema. El hombre es un profesional de clase alta con tres hijos matriculados en un colegio particular de la zona oriente de Santiago y para evitar posibles problemas con el colegio, nos pidió no mencionar sus datos personales.
“Desde la reforma para delante comenzó a aparecer publicidad en los textos; y en libros de educación básica es bastante explícita. No puede ser; los alumnos en general están bastantes bombardeados por la televisión y los libros son sacrosantos. Para ellos es palabra sagrada, y que la publicidad entre por el libro para ellos es una verdad”, dicen en el Colegio de Profesores.

PLACEMENT

Los textos cuestan entre $ 17.000 y $ 26.500 y se pueden comprar en todas las librerías del país. Forman parte también del catálogo de una de las empresas del rubro más importantes de Chile: Santillana, que lidera el mercado junto a SM. Un ítem fundamental en marzo, ya que los textos equivalen al 80% del presupuesto escolar, según un estudio del Servicio Nacional del Consumidor.
¿Cómo explica Santillana la introducción de este tipo de mensajes en sus textos? Carmen Ureña, subdirectora general de Grupo Santillana Chile, dice que “la utilización de marcas reales en nuestros textos de Lenguaje y Comunicación no constituye de forma alguna publicidad y no recibimos dinero por parte de las marcas para que aparezcan en nuestro material pedagógico. Por el contrario, para nosotros supone trámites de autorización y permisos para la utilización de ellos en nuestras series de textos escolares”.
foto 1 libro
Ureña también señala que esta iniciativa forma parte de lo que el Ministerio de Educación define como “textos auténticos y de circulación social”, y que consiste en la incorporación de marcas a la enseñanza. Esto, porque “desde Educación Parvularia, es recomendable que los niños y niñas tengan experiencias reales y cotidianas de inmersión en un mundo letrado”.
La explicación incluso podría hacer parecer inofensivo el material de estudio, sino fuera porque se trata de productos enfocados al llamado segmento infantil y “tween” (de 8 a 13 años) que generan ganancias millonarias a las marcas, ya que representan más del 43 por ciento de la agenda de consumo, según explica Ivana Vallenari, directora de Marke-Teen,citada por el diario argentino La Nación en un reporte sobre el fenómeno de consumo preadolescente.
De hecho, Claro ha hecho campañas televisivas dedicadas sólo a los más pequeños y el incentivo en el uso de celular desde temprano.
Esta forma de enseñanza se acerca al placement, una técnica publicitaria muy común que consiste en la inserción de un producto mostrado o citado, por ejemplo, por actores en teleseries o películas. “Lo que es inaceptable es que se trata de un libro con respaldo de un ministerio, una editorial de renombre, que además es avalado por un colegio. Todo eso es testimonial. Entonces, claramente las barreras que tiene ese alumno son menores, está entregado. No puede elegir cerrar el libro como elige cambiar de canal”, dice Cristián Leporati, director de la Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales.
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Leporati también señala que hay ejemplos históricos sobre este tema. “Los bancos siempre llegaban con cuenta de ahorro a los niños o cuenta joven. Las marcas intentan siempre entrar a baja edad porque de ese modo se van posicionando en estas personitas. Cuando van llegando a su adultez tienen gran parte de posicionamiento y brandingganado. Es complejo porque cuando hablamos de niños no tienen capacidad de filtrar”.

PUBLICIDAD CON PERMISO

El mercado funciona así: los libros deben ajustarse a las exigencias curriculares que pide el Ministerio de Educación. Es decir, por ejemplo, pasar la materia sobre medios y publicidad, pero nadie revisa que el texto tenga grandes avisos si los libros van a dar a colegios privados. “En el caso de los textos de los colegios particulares, depende de cada uno de ellos determinar el material educativo que usarán sus alumnos, y tienen una amplia gama donde elegir. Esta elección se realiza de acuerdo al proyecto educativo de cada colegio particular”, dice Ana María Oyaneder, de Textos Escolares, Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc, quien también señala que “el ministerio no tiene publicidad en ninguno de los libros que entrega a los establecimientos municipales y particulares subvencionados”.
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La discusión sobre la existencia de marcas en el proceso educativo no es una cosa desconocida. Naomi Klein dedicó un capítulo completo de su libro “No Logo” a este tema. En él da cuenta de cómo las empresas fueron entrando a los colegios hasta instalarse en las mismas aulas. Un ejemplo de esto esChannel One, propiedad de K-lll Communications y su homóloga canadiense Youth News Network, radioemisoras escolares que a cambio de utilizar los equipos pasaban avisos que duraban dos minutos de los doce que tenían los programas educativos normales. Klein repite uno de los mensajes que se encuentran en uno de los folletos de una conferencia sobre jóvenes y esta materia: “Estarán ustedes de acuerdo en que el mercado juvenil es una fuente inexplorada de ganancias. También convendrán que los integrantes de ese mercado pasan la mayor parte del día en los colegios. Ahora bien, el problema es cómo llegar a ese mercado”.
Santillana asegura que no ha vendido espacios para publicidad. A su vez en Claro, una de las varias empresas aludidas (ver recuadro), también aseguran que fue la editorial quien los buscó gratuitamente para usar su afiche con el objetivo de pasar la materia. Sin embargo, la situación refleja la ausencia de protección a los menores por parte de la autoridad educativa.
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Alejandra Stevenson, directora editorial de Recrea Libros, cree que efectivamente la utilización de publicidad tiene relación con una tendencia educativa a nivel global que busca utilizar textos auténticos en el aprendizaje. Sin embargo, pone atención en un punto: “Si algún texto escolar va a utilizar publicidad sería bueno que considerara varias marcas sobre un mismo producto. De esta forma el estudiante y los apoderados o docentes pueden abordarlo como contenidos educativos para el desarrollo del pensamiento crítico”.
Todo esto responde a que la sala de clases es, sobre todo para los niños pequeños, la ley. Lo que ahí se dice o se hace no se cuestiona ni siquiera en la casa. Silvia Valdivia, directora nacional y encargada del departamento de comunicaciones del Colegio de Profesores, respalda este hecho: “Desde la reforma para delante comenzó a aparecer publicidad en los textos; y en libros de educación básica es bastante explícita. No puede ser; los alumnos en general están bastantes bombardeados por la televisión y los libros son sacrosantos. Para ellos es palabra sagrada, y que la publicidad entre por el libro para ellos es una verdad”.

VIDEO








http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/04/05/textos-escolares-aprobados-por-el-mineduc-incluyen-publicidad/

viernes, 18 de marzo de 2011

Textos para ricos, textos para pobres…


“Quizás los libros que entregamos tienen el papel de un gramaje un poquito más bajo que el que las editoriales entregan en las librerías, pero no es más que eso”.
(Loreto Fontaine) *
Que en Chile existe una educación para ricos y otra para pobres es un hecho de la causa que ya no se discute, lo que indigna la conciencia democrática de cualquier ciudadano es que esta disparidad se dé al amparo y protección del propio Estado, como quedó demostrado a raíz de una denuncia de privados ante la Fiscalía Nacional Económica, por una posible colusión entre las editoriales que venden los textos escolares a la mayoría de la población.

No es solamente un problema de impresión
La denuncia en cuestión, efectuada por apoderados de colegios particulares, se refiere al alto costo de los textos escolares de la editorial Santillana y SM, los de mayor circulación y los más demandados en las listas escolares. Según los demandantes, los textos que se comercializan entre 18 y 25 mil pesos tendrían diferencias en librerías inferiores a 200 pesos, situación a todas luces irrisoria. Pero, a su vez, la denuncia destapó otro escándalo, resulta que las editoriales mencionadas son a su vez las proveedoras de los libros que compra el Estado para su distribución gratuita en los centros financiados por éste, que representa el 93% del alumnado nacional. Ahora bien, si los textos que entrega el MINEDUC tienen un valor unitario de alrededor de 1500 pesos, la pregunta era, porqué libros fabricados por las mismas editoriales, para los mismos cursos tienen diferencias de hasta 16 veces su valor. Será acaso, se preguntará alguien ingenuo, que los libros que entrega el Estado son de menor calidad que aquellos que se venden a los sectores más acomodados. Las reacciones para negar el hecho vinieron rápidas, tal vez demasiado rápidas, el Pte. del Panel de Expertos para una Educación de Calidad (1), Harald Beyer señaló a La Segunda, “el libro que venden las editoriales es básicamente el mismo en términos de contenidos que el del MINEDUC, aunque de menor calidad en fotografía e impresión” (2). Lo cierto que las diferencias son un poco más acentuadas que la calidad del papel o la impresión como plantea el también asesor del Mins. de Defensa, los libros para pobres tienen menos ejercicios, menos referencias a sitios web, contenidos menos profundos, en definitiva, tienen en promedio menos de 100 páginas en relación con sus pares, los libros para ricos.
Haber, si hay colusión de precios, será un tema que lo dilucidará la autoridad competente, lo que sí es evidente, es que el Estado está entregando material de mala calidad al 93% de la población estudiantil, y eso lo saben los profesores, jefes técnicos, en definitiva todos aquellos que se dedican al ejercicio de la educación. Sería injusto imputarle a este gobierno todo el problema, esto lo cimentó la Concertación, pero llama la atención la pronta respuesta que entregaron las autoridades del MINEDUC, para defender el negocio de las editoriales. El gobierno debe y tiene la obligación de cautelar, no sólo el correcto uso de los dineros públicos, sino además debe posibilitar que los textos que entrega a jóvenes de menores recursos sean similares en contenidos, referencia y tablas de ejercicios que los que compran los sectores más acomodados del país. Sería importante una reacción colegiada de los rectores de universidades, federaciones y agrupaciones de estudiantes y, se echa de menos, la opinión del Colegio de Profesores.

* Loreto Fontaine, Jefa Unidad de Curriculum, MINEDUC. La Segunda 15 de marzo 2011.