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viernes, 26 de agosto de 2011

Mala política, sub desarrollo paros y populismo

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EDUARDO BITRAN
Ex ministro de Obras Públicas. Académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibañez.









El clima de movilización y protestas que vive el país en diferentes ámbitos, tiene una base de sustentación en la percepción bastante generalizada de que el crecimiento económico ha traído beneficios muy desiguales a la población y ha mantenido la inequidad de la sociedad chilena.  La población percibe correctamente que la educación es el principal mecanismos de movilidad social y que el sistema imperante en Chile perpetúa las desigualdades. Excluye a los más pobres de la educación superior, ya que la educación básica y media no les permite superar las  desventajas que traen desde la cuna.  Condena a los sectores medios en su mayoría, a una educación superior cara, de mala calidad y con financiamientos insuficientes e intereses excesivos.  Son los sectores acomodados los que acceden mayoritariamente a las carreras más rentables en las mejores universidades a costos más bajos.

El sistema de educación básica que debía  corregir las desigualdades, se transformó  en el mecanismo de segmentación de la educación por nivel de ingreso más extremo del mundo.  En efecto el mecanismo de financiamiento compartido es el principal responsable de la extrema selectividad que existe en el sistema educacional, dejando a los alumnos deprivados socialmente en las escuelas municipales con financiamiento insuficiente, sin posibilidad de beneficiarse de compañeros de diversas capacidades y condiciones socio económicas y  con escuelas con serias dificultades  de gestión. Estos problemas que mantienen a Chile entre los de peor distribución del ingreso del mundo no se arreglan haciendo gratuita la educación superior.  Esto haría peor la distribución del ingreso, ya que los beneficiados serían los estudiantes de los sectores más afluentes. Tampoco se arregla eliminando el lucro en la educación básica y media, ni tampoco en la Universitaria. No obstante, la forma en que  interactúa el sistema privado con financiamiento público a los alumnos,  con el sistema público de educación a todos los niveles, es perversa y tiende a acentuar la desigualdad de oportunidades.
Los problemas de información y calidad, que llevan a los alumnos a meterse en callejones de formación sin salida, son una señal que la prescindencia del Estado es inaceptable en un ámbito en que el mercado con actores con afán de lucro falla miserablemente.  No obstante la estructuración de un monopolio estatal en la educación, como pretenden algunas demandas,  es una pésima solución. Acentuará la captura del sistema por los gremios de profesores y grupos de académicos  que en ningún caso han tenido como meta  mejorar la calidad de la educación o la calidad de la producción científica y formación.
La calidad de la política es el factor que en definitiva determinará si Chile avanza al desarrollo o sucumbe al populismo. Desafortunadamente, las señales son preocupantes, la elección de un gobierno de derecha que ha tenido un comportamiento efectista, populista y errático, ha generado expectativas que han movido a todo el sistema político hacia más  populismo.
Estos sectores buscan satisfacer reivindicaciones gremiales, que desafortunadamente impiden mejorar la  calidad.  Por ejemplo se oponen a la evaluación docente, piden inamovilidad laboral absoluta.  Los sistemas de gobierno de las Universidades Estatales, tienen la particularidad que los rectores se deben a los grupos de académicos más numerosos, que son los que en definitiva definen las elecciones. Por tanto es difícil  hacer reformas de gestión para beneficio de la misión universitaria.  También las restricciones del estatuto jurídico acentúan las dificultades de gestión en este ámbito.  Por tanto,  aumentar los recursos a las universidades estatales sin modificar los gobiernos corporativos y establecer claros contratos de desempeño para asegurar la generación de bienes públicos es insensato.
No obstante, el sistema político se suma a las demandas estudiantiles, sin discriminar entre los aspectos que se requiere cambiar, de aquellas demandas que son imposibles de satisfacer  ya que son simplemente malas políticas públicas desde la perspectiva de la equidad y la eficiencia.
Desafortunadamente, estamos en un periodo de exuberancia populista de la política, que está  desbordada por la movilización ciudadana y guiada por el oportunismo miope.  También cabe preguntarse por qué se apoya un paro nacional con demandas que en un porcentaje significativo no resisten ningún análisis, cuando además sabemos que históricamente estas convocatorias terminan en intentos violentos por coartar la libertad de trabajo y el deterioro de servicios públicos que solo afecta a los más pobres.   La calidad de la política es el factor que en definitiva determinará si Chile avanza al desarrollo o sucumbe al populismo. Desafortunadamente, las señales son preocupantes, la elección de un gobierno de derecha que ha tenido un comportamiento efectista, populista y errático, ha generado expectativas que han movido a todo el sistema político hacia más  populismo. La lista de señales complejas  del gobierno parte con Barrancones y no sabemos dónde termina.  La oposición no lo ha hecho mejor, simplemente sigue a merced de las manifestaciones.  Esta es una espiral peligrosa y no vemos los liderazgos ni en  el gobierno ni en la oposición, ni tampoco en los nuevos líderes  que emergen capacidad de conducir los legítimos descontentos por un camino que nos conduzca efectivamente a dar un paso significativo hacia mayor equidad y también productividad para poder avanzar decididamente al Desarrollo.

http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/08/26/mala-politica-sub-desarrollo-paros-y-populismo/

El fin del modelo plutocrático de Augusto Pinochet y de Ricardo Lagos

VIERNES, 26 DE AGOSTO DE 2011 17:42 RAFAEL LUIS GUMUCIO RIVAS



lagos_ricargo
Siempre ha ocurrido en la historia que los últimos en darse cuenta de que su modelo de dominación se derrumbó, producto de la rebelión ciudadana contra la desigualdad y el abuso, son las castas plutocráticas político-empresariales. En el Chile de hoy este aserto se confirma plenamente.
El duopolio, consecuencia de un sistema electoral ilegítimo e injusto, regentando una Constitución autoritaria en sucesivos gobiernos, sólo ha producido un Chile segmentado donde reina el abuso de los poderosos contra los ciudadanos.


El diagnóstico forma parte ya  del sentido común y es compartido por la gran mayoría de los chilenos. Según la encuesta Latinobarómetro, sólo el 16% tiene confianza en los partidos políticos; el 21% cree que las instituciones funcionan bien; el 48% piensa que los funcionarios públicos son corruptos; el 71% de los ciudadanos cree que el país está gobernado por unos cuantos grupos poderosos que actúan en su propio beneficio. (Cit. por Waissbluth, 2010:42).
La educación, además de ser un negociado, es hoy por hoy un desastre, y es solamente un espejo del Chile segmentado, en base a colegios particulares para ricos, que construyen sus propias redes de poder para perpetuarse, y escuelas municipales para pobres, cuyo destino es limpiar letrinas. Todos los indicadores sólo sirven para demostrar la cruda realidad del apartheid chileno: en el Simce, el estrato bajo, en matemáticas obtiene apenas 210 puntos, mientras que el alto 225; en la PSU, aquellos en que su familia gana menos de US 550, el 43% obtiene menos de 450 puntos, y el 0.2%, más de 700 puntos; aquellos que ganan más de US 2.500, el 4,1% obtiene menos de 450 puntos, mientras que más de 700 puntos, el 19,3%. (Op. Cit.: 94). En las pruebas internacionales, especialmente en la Pisa, Chile está en los últimos lugares.
La mayoría de los alumnos no entiende lo que lee y un alto porcentaje de profesores son incapaces de interpretar un texto, mucho menos de establecer relaciones y asociaciones o de interpretar  un gráfico. Algunas universidades públicas y  privadas se disputan el mercado de clientes-aspirantes a profesores de educación básica, en base a cursos de fines de semana y vacaciones y de formación a distancia, profundizando así la pésima educación de nuestros docentes.
Una de las claves de nuestro desastre educacional está en la despreocupación en el desarrollo de las competencias docentes a lo largo de la carrera de pedagogía, mucho menos la búsqueda de una carrera docente que valore al profesor como uno  de los profesionales fundamentales para el desarrollo del país.
Tanto los gobiernos de la Concertación, como el actual, visualizan la educación como un negocio, “un bien de consumo”, como lo sostuvo un gran filósofo contemporáneo, algo que se compra y se vende, que se transa en la Bolsa, el más desregulado de los mercados, por el cual los estudiantes deudores son más abusados que en los bancos y el retail.
La casta política chilena ostenta el record mundial de la hipocresía: todos sus integrantes sostienen que la educación es fundamental para el desarrollo, sin embargo, no han hecho más que destruirla. No sólo los ministros Larroulet, Rivera y Lavín están vinculados a empresas que lucran con la educación, sino que también lo hacen los democratacristianos e, incluso, pseudoizquierdistas y, como están todos en el mismo charco y son dueños del poder, la ley es inaplicable – al menos hasta hora -. En el plano de la impunidad se hermanan los ex CNI, los dueños de La Polar y de las tres farmacias – Ahumada, Salco  y Cruz Verde – y de los políticos que lucran con las universidades.
El conflicto entre la sociedad civil y la casta política es insoluble: son paradigmas que jamás podrán encontrarse. Los primeros conciben al país como un gran supermercado, cuyo centro es el lucro y a los ciudadanos como consumidores y deudores; los según dos, como una sociedad de personas, que tiene pleno derecho a recibir del  Estado bienes básicos como la educación y la salud gratuitas – por lo demás, estos deberes del Estado están financiados por todos los chilenos.
Tanto la derecha como los encapuchados de ultraizquierda no pueden concebir que un movimiento de resistencia civil no violenta, no sólo haya desnudado  las llagas leprosas de este país, sino que también sean capaces de delinear un nuevo camino que permita refundar la república. Es en este contexto que hay que entender las torpes declaraciones de protofascistas – como aquellas del alcalde Zalaquet, que llama a los militares, o la de Carlos Larraín, al referirse a sus colegas como “inútiles y subversivos”, y la joyita del intendente de Concepción, que sostiene que los anarquistas son “producto del abandono de sus padres”, ignorando que Bakunin y kropotkin nacieron en cuna de oro - que, en el fondo no pueden dejar de mostrar su alma pinochetista.
Para reconstruir la república, destruida por duo Pinochet-Concertación, es necesario un plebiscito, posteriormente, una Constituyente, un cambio radical en las cargas públicas, que aumenta el impuesto a las empresas y a los más ricos, reduciéndolos a las personas, la eliminación del lucro en la educación y un Estado docente descentralizado.
Rafael Luis Gumucio Rivas
26/08/2011      



http://www.elclarin.cl/web/index.php?option=com_content&view=article&id=2345:el-fin-del-modelo-plutocratico-de-augusto-pinochet-y-de-ricardo-lagos&catid=13:politica&Itemid=12

Intendente del Biobío vincula manifestaciones sociales con hijos nacidos fuera del matrimonio


Víctor Lobos dijo que "uno empieza a pensar cuál es el ambiente en cuanto a valores, en cuanto a estabilidad emocional y afectividad que va a tener un niño que nace con esos déficit".

25/08/2011 - 15:37



El intendente de la Región del Biobío, Víctor Lobos, comentó esta tarde las manifestaciones que se han producido en los últimos meses, en momentos en que se desarrolla un paro de 48 horas convocado por la CUT.

Durante una exposición en un congreso organizado por la Universidad San Sebastián, la autoridad regional dijo que hace un tiempo "con espanto se empezaba a decir que el 40% de los niños nacían al margen del matrimonio, de un matrimonio constituido tradicionalmente, con padre y madre".

"Entonces, uno empieza a pensar cuál es el ambiente en cuanto a valores, en cuanto a estabilidad emocional y afectividad que va a tener un niño que nace con esos déficit", agregó, según radio Biobío.

En ese sentido, Lobos afirmó que nunca imaginó que los hijos nacidos fuera del matrimonio alcanzarían -según él- la cifra de 65%. "O sea, hoy Chile es un país sin familia. Yo auguraba que esto iba a traer trastornos sociales para Chile. Lo más extremo es llegar al anarquismo. Un niño que no recibió nada, no recibió afectos, no recibió el cariño de un padre y una madre y la protección de ellos, se manifiesta en las calles con odio", aseguró.







http://www.latercera.com/noticia/politica/2011/08/674-388707-9-intendente-del-biobio-vincula-manifestaciones-sociales-con-hijos-nacidos-fuera.shtml

24 de agosto de 2011 paro nacional